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Inteligencia artificial y protección de datos en Argentina

· Escrito y mantenido por Nonimo

Si en tu estudio jurídico, tu estudio contable, tu inmobiliaria o tu consultorio alguien ya pega contratos, recibos de sueldo o mails de clientes en ChatGPT, Claude, Copilot o Gemini, la ley argentina de protección de datos ya se aplica a ese gesto. No porque hable de inteligencia artificial, que no lo hace, sino porque pegar un nombre en un chat es tratar un dato personal y comunicarlo a una empresa.

Esta guía junta lo que necesitás saber para usar IA con datos de personas en Argentina: qué norma rige, cómo encaja el proveedor del chat, qué pasa con los servidores en otro país, qué revisar antes de contratar, qué poner en tu política de privacidad y cómo seguir usando la IA sin que los datos de tus clientes salgan de tu computadora.

No es asesoramiento legal. Es lo que dice la ley, leído con un caso de oficina al lado, y lo que en nuestra opinión conviene hacer, marcado como criterio nuestro cuando lo es.

¿Hay una ley de inteligencia artificial en Argentina?

No hay una ley general de inteligencia artificial vigente. Lo que rige cuando una IA trata datos de personas es la Ley 25.326 de Protección de los Datos Personales, sancionada el 4 de octubre de 2000, con su reglamento, el Decreto 1558/2001. En todo su texto no aparecen las palabras inteligencia artificial, pero sus definiciones son tan amplias que alcanzan a cualquier herramienta nueva.

La autoridad de aplicación, la Agencia de Acceso a la Información Pública (AAIP), sí se ocupó del tema. En 2023 dictó la Resolución 161/2023, que creó el Programa de transparencia y protección de datos personales en el uso de la inteligencia artificial. El programa tiene tres componentes: un observatorio sobre inteligencia artificial, gobernanza y participación social, y fortalecimiento de capacidades en transparencia y protección de datos personales, que incluye guías de buenas prácticas para entidades públicas y privadas. Su objetivo es impulsar el análisis, la regulación y las capacidades del Estado para el uso de la IA en el sector público y en el privado.

En septiembre de 2024 la AAIP presentó, en el marco de ese programa, la versión preliminar de una guía para entidades públicas y privadas en materia de transparencia y protección de datos personales para una inteligencia artificial responsable, y la abrió a comentarios hasta el 30 de octubre de ese año. La versión final, que incorpora los aportes recibidos, está enlazada desde la misma noticia oficial. Es orientativa, no obligatoria, y la vemos más abajo. Hay además proyectos para reemplazar la Ley 25.326, como el que el Poder Ejecutivo envió a Diputados en 2023, pero ninguno está aprobado. Qué protege la ley vigente y cómo se ejercen los derechos lo explicamos en habeas data y Ley 25.326.

Qué dice la Ley 25.326 cuando usás IA con datos personales

Tres definiciones del artículo 2, que repasamos completas en la guía de habeas data, alcanzan para entender por qué la ley se aplica a la IA.

Dato personal. Es información referida a personas determinadas o determinables. El nombre de tu cliente, su mail, su domicilio o su CUIL lo son, y también un relato sin nombre si alcanza para saber de quién se habla.

Tratamiento. Incluye conservar, ordenar, relacionar, evaluar o procesar datos, y cederlos a terceros por comunicaciones, consultas o transferencias. Copiar un expediente y pegarlo en un chat es comunicarlo a una empresa que lo va a procesar.

Disociación. Es tratar los datos de manera que la información no pueda asociarse a persona determinada o determinable. Es la salida que la propia ley prevé, y la desarrollamos en anonimización y disociación de datos.

Con esas tres definiciones, la pregunta deja de ser si la ley se aplica a la IA. La pregunta es qué datos llegan al chat, en qué condiciones y para qué.

¿Es ilegal poner datos personales en ChatGPT?

No por sí mismo. Ningún artículo de la Ley 25.326 prohíbe una herramienta. Lo que la ley revisa es cómo la usás, y en la práctica eso se resume en cinco preguntas:

  1. ¿Tenés base para ese uso? El artículo 5 pide consentimiento libre, expreso e informado. Las excepciones del inciso 2 están tasadas: entre otras, cuando los datos derivan de una relación contractual, científica o profesional y son necesarios para cumplirla. La ley argentina no tiene una base genérica de interés legítimo.
  2. ¿Mandás sólo lo pertinente? El artículo 4 exige datos adecuados, pertinentes y no excesivos para la finalidad, y prohíbe usarlos para fines distintos o incompatibles. Para explicar una cláusula de un contrato de alquiler, la IA no necesita el nombre del inquilino.
  3. ¿El proveedor trata los datos por tu cuenta o los recibe como cesión? De eso depende qué papeles necesitás.
  4. ¿A qué país van? El artículo 12 limita las transferencias internacionales.
  5. ¿Cuidaste la seguridad y la confidencialidad? Son los artículos 9 y 10.

Sobre la primera pregunta, nuestro criterio es este: si el chat no es necesario para cumplir con tu cliente, la excepción de la relación contractual o profesional cuesta sostenerla. Redactar más rápido es útil, pero no es lo mismo que necesario.

Hay una salida que la ley prevé expresamente. El artículo 11, inciso 3, letra e, dice que no hace falta consentimiento para ceder datos si se aplicó un procedimiento de disociación de modo que los titulares sean inidentificables. Pegar el expediente completo de un cliente en una cuenta personal, sin que tu política lo contemple, es lo que te deja expuesto. Pegar el mismo caso sin nombre, sin CUIL y sin nada que lo identifique es otra conversación. Si sos abogado, a eso se suma el secreto profesional frente a la IA.

Prestación de servicios o cesión: cómo encaja el proveedor de IA

La Ley 25.326 distingue dos figuras que deciden qué necesitás.

La ley no dice en cuál de las dos cae cada herramienta de IA. Nuestro criterio es que depende del contrato y no de la marca. Una cuenta de empresa cuyas condiciones digan que el proveedor trata los datos sólo para darte el servicio se parece más a una prestación del artículo 25. Una cuenta personal en la que lo que escribís puede servir para entrenar los modelos del proveedor se parece más a una cesión.

La diferencia no es académica. Si es prestación, necesitás un contrato con las cláusulas que pide el decreto; los planes de empresa suelen traer un acuerdo de tratamiento de datos, y conviene leerlo con esas cláusulas al lado. Si es cesión, necesitás el consentimiento de cada cliente cuyos datos pegás, y eso casi nadie lo tiene. Por eso la cuenta personal del empleado es el punto más débil de cualquier oficina.

Transferencia internacional: el país del servidor

Hay una tercera capa: el país donde se procesan los datos. El artículo 12 prohíbe transferir datos personales de cualquier tipo a países u organismos internacionales que no proporcionen niveles de protección adecuados.

La lista de la AAIP, en la Disposición 60/2016 con la redacción de la Resolución 34/2019, incluye a la Unión Europea, el Reino Unido, Uruguay y Nueva Zelanda, entre otros, pero no a Estados Unidos, donde tienen su sede los principales proveedores de chats de IA. El Decreto 1558/2001, en su artículo 12, dice que la prohibición no rige si el titular consintió expresamente la transferencia, y admite que el nivel adecuado surja de cláusulas contractuales. La AAIP tiene una página dedicada a las transferencias internacionales con los modelos de cláusulas: los de la Disposición 60/2016 y los de la Red Iberoamericana de Protección de Datos, que adoptó por la Resolución 198/2023.

En la práctica, eso deja tres caminos: un contrato con el proveedor que incluya cláusulas de transferencia, el consentimiento expreso del cliente, o que lo que viaja no sea un dato personal. El tercero es el único que no depende de la letra chica de nadie.

Qué contestar si un cliente pregunta si usás IA

Cada vez más clientes lo preguntan, sobre todo empresas que mandan un cuestionario de seguridad antes de contratar a un estudio. Y un cliente particular puede preguntarlo de la forma más directa que prevé la ley: con un pedido de acceso del artículo 14, que obliga a contestar en diez días corridos qué datos suyos tenés, sumado a lo que el artículo 6 te obligaba a informarle desde el principio: quiénes podían recibirlos. Las aseguradoras hacen preguntas parecidas antes de emitir una póliza, y lo que declarás en un seguro de ciberriesgo pesa el día que reclamás.

La respuesta tiene que ser verdadera, y eso obliga a saber qué pasa en tu oficina. En muchos estudios nadie decidió usar IA: cada empleado empezó por su cuenta, con su cuenta personal, y el titular del estudio no sabe qué expedientes pasaron por qué chat. Esa es la situación más difícil de explicar, porque no hay contrato con el proveedor, no hay registro de qué se mandó y no hay forma de pedir que se borre.

Como criterio nuestro, una respuesta defendible tiene tres partes: qué herramientas usa el estudio y con qué tipo de cuenta, qué datos llegan a esas herramientas, y qué hacés para que no lleguen los que identifican al cliente. Si podés decir que al chat sólo llegan textos con los nombres, los documentos y los domicilios tapados, la conversación se termina rápido. Si no podés, conviene ordenar la casa antes de que alguien pregunte.

¿Qué IA cumple la Ley 25.326?

Ninguna por su marca, y no es una forma de esquivar la pregunta. La ley no certifica productos ni publica una lista de herramientas aprobadas: regula tratamientos. El mismo ChatGPT puede estar bien usado en un estudio y mal usado en el de al lado. Copilot es el caso más claro: según la cuenta con la que entrás, cambian el entrenamiento y la conservación.

Con los artículos de la ley y del decreto, la revisión de un proveedor queda en siete puntos:

puntoqué preguntartedónde está
1. Contrato¿Hay un contrato que diga que el proveedor trata los datos por tu cuenta y sólo con tus instrucciones?Ley, art. 25; Decreto 1558/2001, art. 25
2. Finalidad¿Usa lo que escribís para fines propios, como entrenar sus modelos?Ley, arts. 4 y 11
3. País¿Procesa en un país de la lista de la AAIP o con cláusulas que lo cubran?Ley, art. 12; Decreto, art. 12; Disp. 60/2016
4. Conservación¿Destruye los datos cuando termina el servicio?Ley, arts. 4 y 25
5. Accesos¿Quién más puede leerlo: tu administrador, sus revisores, sus subcontratistas?Ley, arts. 9 y 10
6. Tu equipo¿Tu gente sabe qué puede pegar y guarda secreto?Ley, art. 10
7. Lo que entra¿Qué datos llegan de verdad a la ventana del chat?Ley, art. 4

Los cinco primeros dependen del proveedor y del plan que contrates. Por regla general, las cuentas de empresa traen contrato y no entrenan con tus datos por defecto, y las personales sí pueden hacerlo si no desactivás la opción. El detalle de cada herramienta está en las guías sobre Claude, Gemini, Copilot y ChatGPT.

El sexto depende de vos, y para eso tenés una política de uso de IA lista para adaptar. El séptimo depende de quien escribe, y es el único que podés resolver hoy sin firmar nada: si lo que llega al chat no identifica a nadie, los otros seis pesan mucho menos.

Decisiones automatizadas: el artículo 20 y la AAIP

La mayoría de los usos de la IA en una oficina son de redacción: resumir, traducir, ordenar, contestar un mail. Pero cada vez más se usa para decidir, o para preparar una decisión: filtrar currículums, puntuar a un inquilino, priorizar reclamos, evaluar un riesgo.

La Ley 25.326 tiene una regla para eso desde el año 2000. El artículo 20 dice que las decisiones judiciales o los actos administrativos que impliquen apreciación o valoración de conductas humanas no pueden tener como único fundamento el resultado del tratamiento informatizado de datos personales que suministre una definición del perfil o personalidad del interesado. Los actos que lo contradigan son insanablemente nulos. Habla de jueces y de la administración, no de empresas privadas.

Para los privados, la AAIP fijó un criterio en la Resolución 4/2019. Su criterio 2 dice que, si el responsable de la base toma decisiones basadas únicamente en el tratamiento automatizado que le producen al titular efectos jurídicos perniciosos o lo afectan significativamente de forma negativa, el titular tiene derecho a pedirle una explicación sobre la lógica aplicada en esa decisión.

En nuestra opinión, la consecuencia práctica es simple: que una persona revise siempre lo que la IA propone antes de que afecte a alguien, y que puedas explicar por qué se decidió lo que se decidió. En recursos humanos esto pesa más que en ningún lado, y lo desarrollamos en IA para recursos humanos.

Qué poner en tu política de privacidad si usás IA

El artículo 6 fija lo mínimo que hay que informar, en forma expresa y clara, antes de recoger datos:

La Resolución AAIP 14/2018 pide además una leyenda en lugar visible que recuerde que la AAIP, como órgano de control, atiende las denuncias y reclamos por incumplimiento de la ley.

La ley no exige escribir inteligencia artificial en la política. Lo que sí conviene, como criterio nuestro, es revisar cuatro puntos si tu equipo usa chats con datos de clientes:

  1. Finalidades. Que el uso que hacés en el chat entre en las finalidades que tu cliente conoce. Si la política dice “prestar servicios contables” y el chat se usa para redactar el mail que le explica su liquidación, puede caber. Si se usa para algo que la política no menciona, no.
  2. Destinatarios. Que el proveedor de IA entre en los destinatarios o clases de destinatarios informados. Una fórmula como “proveedores de servicios tecnológicos que tratan los datos por nuestra cuenta” sólo es honesta si de verdad tenés un contrato de ese tipo.
  3. Transferencias. Si los datos salen del país, decirlo, y decir con qué garantías.
  4. Decisiones automatizadas. Si usás IA para preparar decisiones sobre las personas, explicar que hay revisión humana y cómo pedir una explicación.

Y hay un quinto punto que simplifica los cuatro: a nuestro juicio, si lo que llega al chat no permite identificar a nadie, el proveedor no recibe datos personales, y la política tiene mucho menos que explicar sobre ese uso. Es lo que hacemos nosotros, y está contado en nuestra política de privacidad.

Si además querés contárselo a tus clientes en el contrato, tenés una cláusula de IA para el contrato de honorarios con dos versiones.

Qué recomienda la AAIP para una IA responsable

La guía que la AAIP presentó en 2024 está pensada sobre todo para quien desarrolla o implementa sistemas de IA, y recorre su ciclo de vida, del diseño al mantenimiento. Según la presentación oficial de la AAIP, sus recomendaciones destacadas son cinco:

Para un estudio de cinco personas que usa un chat comercial, la mayoría de esas recomendaciones las cumple, o no, el proveedor. Lo que sí podés hacer vos es la versión chica de la evaluación de impacto: anotar qué herramientas se usan, con qué cuenta, para qué tareas y con qué datos. Esa lista de una página es la base de todo lo demás, y es lo primero que te van a pedir si algún día pasa algo.

Un ejemplo: el mail de la inmobiliaria

Así es un mensaje que alguien de una inmobiliaria pegaría tal cual para que la IA arme un contrato:

Hola, te paso los datos del inquilino para armar el contrato de alquiler.
Inquilina: Nuria Solé Domènech
DNI: 00.000.000
CUIL: 20-00000000-5
Tel.: +54 9 11 0000-0000
Correo: cliente@example.com
Domicilio: Calle Inexistente 0
Garantía: seguro de caución. Plazo: tres años.

Y esto es lo que llega al chat después de pasarlo por Nonimo, copiado tal cual de la salida del motor:

Hola, te paso los datos del inquilino para armar el contrato de alquiler.
Inquilina: [PERSONA_1]
DNI: [DNI_AR_1]
CUIL: [CUIT_1]
Tel.: [TELEFONO_1]
Correo: [CORREO_1]
Domicilio: [DIRECCION_1]
Garantía: seguro de caución. Plazo: tres años.

La IA tiene todo lo que necesita para redactar las cláusulas: el tipo de garantía, el plazo, que hay una inquilina con documento, CUIL y domicilio. Lo que no tiene es quién es. El CUIL aparece como [CUIT_1] porque el motor usa la misma etiqueta para los dos números. Cuando copiás el contrato que te devuelve y presionás la tecla, los datos vuelven a su lugar en tu pantalla.

Con este texto, las preguntas de las secciones anteriores cambian de peso. A nuestro juicio no hay transferencia internacional de un dato personal, porque al servidor no llegó nada que permita identificar a la inquilina, siempre que el resto del texto tampoco la delate. No hace falta discutir si el proveedor es prestador o cesionario de unos datos que no recibió. Y lo que tu política tiene que explicar es mucho menos.

Cómo usar IA con datos de clientes sin que salgan de tu computadora

Nonimo es una app para Windows y Mac, con extensión para el navegador, que resuelve el paso más delicado: lo que llega al chat. Seleccionás el texto, presionás una tecla y, en tu propia computadora, los datos personales se cambian por marcadores antes de pegarlos en ChatGPT, Claude, Copilot o Gemini. A Nonimo no le llega ni una palabra de tu texto.

En textos argentinos tapa mails y teléfonos con +54, y también los nombres, el CUIL, el CUIT, el DNI, el número de trámite y el domicilio cuando van con su rótulo, como Cliente:, CUIL:, DNI: o Domicilio:. No tapa todo, y lo decimos: un CBU, un alias o el número de un pasaporte quedan a la vista y los tenés que sacar vos. Qué guarda la app y qué sale de tu equipo está en la página de seguridad.

Qué más conviene sacar a mano antes de pegar, como el número de expediente o un detalle que delata a la persona, lo repasamos en qué datos tapar antes de usar la IA.

Nonimo no reemplaza tu política de privacidad ni tus contratos con proveedores. Pero ataca de frente el punto 7 de la tabla, el único que depende de quien escribe: la IA trabaja con la estructura del caso, y tu cliente sigue siendo sólo tuyo. Y si alguien ya pegó datos reales en un chat, los pasos están en la guía de incidente de seguridad con datos personales.

IA y protección de datos según tu actividad

Fuentes

Consultadas el 19 de octubre de 2026.

Nonimo es el software que hace esto en tu propia computadora: tapa nombres, mails y expedientes antes de que el texto llegue a ChatGPT. Sin cuenta, y la app lo hace sin que los datos de tus clientes salgan de tu equipo.

Preguntas frecuentes

¿Hay una ley de inteligencia artificial en Argentina?

No hay una ley general de inteligencia artificial vigente. Lo que rige cuando una IA trata datos de personas es la Ley 25.326 de Protección de los Datos Personales, con su Decreto 1558/2001. La AAIP creó en 2023, por la Resolución 161/2023, un programa de transparencia y protección de datos personales en el uso de la IA, y en 2024 presentó una guía de recomendaciones para una IA responsable, orientativa, que abrió a comentarios y después publicó en versión final.

¿Es ilegal poner datos personales en ChatGPT?

No por sí mismo. La Ley 25.326 no prohíbe ninguna herramienta: revisa si ese uso tiene base en el consentimiento o en una excepción del artículo 5, si mandás sólo lo pertinente, si el proveedor trata los datos por tu cuenta o los recibe como cesión, a qué país van y si cuidaste la seguridad. Si los datos llegan disociados, el artículo 11 ni siquiera exige consentimiento para cederlos.

¿Tengo que decir en mi política de privacidad que uso inteligencia artificial?

La ley no pide nombrar la IA. El artículo 6 pide informar, antes de recoger los datos, para qué se van a usar, quiénes pueden recibirlos y cómo ejercer los derechos. Si mandás datos identificables a un proveedor de IA, esa finalidad y ese destinatario tienen que entrar en lo que informaste. Si no entran, tenés que actualizar la política o dejar de mandar los datos.

¿Qué inteligencia artificial cumple con la Ley 25.326?

Ninguna por su marca. La ley no certifica productos: regula tratamientos, es decir, lo que vos hacés con los datos. La misma herramienta puede estar bien usada en un estudio y mal usada en el de al lado. Lo deciden el contrato y el tipo de cuenta, si el proveedor entrena con lo que escribís, cuánto conserva, en qué país procesa y, sobre todo, qué datos pegás.

¿Mandar datos a un servidor de Estados Unidos es una transferencia internacional?

Sí. El artículo 12 de la Ley 25.326 prohíbe transferir datos a países que no den un nivel de protección adecuado, y la lista de la AAIP no incluye a Estados Unidos. El Decreto 1558/2001 admite la transferencia si el titular consintió expresamente o si el nivel adecuado surge de cláusulas contractuales. Si los datos llegan sin nada que identifique a nadie, el problema desaparece.

¿Puedo usar IA para decidir sobre un cliente o un candidato?

Con cuidado. El artículo 20 de la Ley 25.326 impide que una decisión judicial o un acto administrativo que valore conductas humanas se funde sólo en un perfil armado por un tratamiento informatizado. Y la Resolución AAIP 4/2019 reconoce el derecho a pedir una explicación de la lógica aplicada cuando una decisión automatizada te afecta significativamente. Que una persona revise siempre la decisión es lo prudente.

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