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Secreto profesional del abogado e inteligencia artificial

· Escrito y mantenido por Nonimo

Cada vez más estudios jurídicos de Montevideo y del interior usan ChatGPT, Claude o Copilot para ordenar los hechos de un caso, revisar un escrito o preparar una reunión con el cliente. Y la pregunta aparece sola: ¿pegar los datos de un expediente en un chat de inteligencia artificial rompe el secreto profesional?

Esta guía explica qué es el secreto profesional del abogado en Uruguay, dónde está regulado, cuándo revelarlo es delito y qué tapar de un caso antes de pegarlo en una herramienta de IA. No encontramos, a la fecha de esta guía, una norma uruguaya ni una guía del Colegio de Abogados del Uruguay sobre el uso de la IA por los abogados. Lo que hay son deberes de siempre aplicados a una herramienta nueva.

Qué es el secreto profesional del abogado en Uruguay

El secreto profesional del abogado tiene en Uruguay dos capas principales: el Código de Ética del Colegio de Abogados del Uruguay, que fija el deber y su alcance, y el Código Penal, que castiga la revelación. A esas dos se suma la Ley 18.331 de protección de datos personales, que alcanza al estudio como a cualquier responsable de una base de datos.

El Código de Ética para la Abogacía Uruguaya

El Código de Ética para la Abogacía Uruguaya, tal como lo publica el Colegio de Abogados del Uruguay en su sitio, dedica al secreto profesional su artículo 3.9. En resumen, dice esto:

El mismo Código pide desempeñar la profesión de modo competente, lo que implica la actualización permanente y el estudio serio (2.2), y de forma pronta y diligente (2.3). Hoy, estar actualizado incluye saber qué pasa con lo que se pega en una herramienta de IA.

Una nota sobre la fuente: leímos el texto que el Colegio publica en su sitio. Antes de citarlo en un escrito, conviene confirmar con el propio Colegio que es la versión vigente.

¿Cuándo es delito revelar un secreto profesional en Uruguay?

El artículo 302 del Código Penal, titulado «Revelación de secreto profesional», castiga a quien, sin justa causa, revela secretos que llegaron a su conocimiento en razón de su profesión, empleo o comisión, cuando esa revelación causa perjuicio. Su redacción actual es la que le dio la Ley 15.903, de 1987.

¿Pegar un caso en ChatGPT es «revelar» en el sentido del artículo 302? No conocemos jurisprudencia uruguaya sobre ese punto, y no vamos a adelantar una respuesta. Lo que sí se puede decir es que el riesgo es evitable: si lo que llega a la herramienta no permite identificar al cliente ni a las partes, la pregunta ni siquiera se plantea.

El artículo 302 no es sólo para abogados. Dos leyes de 2008 lo usan como referencia: la Ley 18.331, para quienes acceden a datos personales que no provienen de fuentes públicas, y la Ley 18.335, para la historia clínica. Lo vemos más abajo.

La Ley 18.331 también alcanza al estudio

Además del secreto profesional, el estudio responde por los datos personales que trata, como cualquier empresa. La Ley 18.331 de protección de datos personales tiene tres artículos que pesan directamente en el día a día de un estudio:

Desde el Decreto 64/020, además, una vulneración de seguridad que afecte datos personales se comunica a la URCDP dentro de las 72 horas. Qué hacer si algo ya salió está en filtración de datos personales: qué hacer.

Lo que pide la ley a un estudio como empresa, incluida la responsabilidad proactiva, está en la guía de la Ley 18.331.

Un expediente suele traer, además, datos sensibles: de salud en un caso de responsabilidad médica o de pensión alimenticia, sobre la vida familiar en un divorcio, sobre afiliación sindical en un juicio laboral. El artículo 18 de la ley exige el consentimiento expreso y escrito del titular para tratarlos. Qué entra en esa categoría está explicado en datos sensibles según la Ley 18.331.

Son, además, los mismos datos de salud que cuidan del otro lado los médicos y consultorios que usan IA, con un deber de reserva propio en la Ley 18.335. Cuando un expediente de responsabilidad médica trae la historia clínica del paciente, el estudio recibe un documento que la ley declara reservado, y el cuidado con la IA tiene que ser el mismo que tendría la mutualista.

¿Pegar un expediente en ChatGPT rompe el secreto profesional?

Depende de lo que se pegue. El secreto protege las confidencias del cliente y la información obtenida en el curso del trabajo. Si se pega en un chat externo un escrito con el nombre del cliente, el de la contraparte, el domicilio y los hechos del caso, esa información llega al servidor de un tercero, que la puede conservar según sus condiciones y, en algunos planes, usarla para entrenar su modelo. Qué hace cada proveedor con lo que recibe está en ¿es seguro ChatGPT?.

Si se pega el mismo escrito con los nombres, el domicilio y los datos que identifican cambiados por etiquetas, lo que llega es un problema jurídico sin dueño: [PERSONA_1] demanda a [PERSONA_2] por el incumplimiento de un contrato de alquiler. La IA puede ayudar igual, y el cliente sigue sin identificar. Los contratos de alquiler y sus garantías son de lo más común, y las inmobiliarias que trabajan con IA los tapan del mismo modo antes de pegarlos.

La conclusión práctica: el secreto profesional no prohíbe usar la IA. Lo que pide es que la información del cliente no salga del estudio. Y eso se resuelve tapando antes de pegar.

Qué tapar de un expediente antes de pegarlo en la IA

La lista corta, para tener a mano:

Un ejemplo, antes y después

Para esto hicimos Nonimo, una app para Windows y Mac que trabaja en la computadora antes de que el texto llegue al chat. Cambia por etiquetas los datos personales, como nombres, correos, celulares y teléfonos con el +598, direcciones o el número de pasaporte, y los marca en pantalla para revisarlos. Este es el texto que alguien del estudio quiere pegar:

Cliente: Gustavo Moreira Sosa
Domicilio: Calle Inexistente 0, Montevideo
Demandada: Adriana Viera Machado
Correo: cliente@example.com

El cliente reconoce que firmó el contrato de alquiler sin leer la cláusula de garantía. Pedido: ordenar los hechos y señalar qué argumentos puede plantear la demandada.

Y esto es lo que le llega al chat después de presionar la tecla, tal como sale de Nonimo:

Cliente: [PERSONA_1]
Domicilio: [DIRECCION_1]
Demandada: [PERSONA_2]
Correo: [CORREO_1]

El cliente reconoce que firmó el contrato de alquiler sin leer la cláusula de garantía. Pedido: ordenar los hechos y señalar qué argumentos puede plantear la demandada.

Datos de ejemplo: los nombres son inventados, la calle no existe y example.com es un dominio reservado para ejemplos.

Cuando se copia la respuesta y se presiona la misma tecla, los nombres y la dirección vuelven a su lugar. El texto se tapa en la computadora; a Nonimo no le llega. Lo que viaja al chat es un caso sin nombres, que ningún tercero puede asociar a una persona.

Si en el texto queda a la vista un dato que no se tapó, se selecciona y se tapa con un clic. Cada dato tapado se marca en pantalla y se deshace con un clic, así que el control final queda siempre en manos de quien pega.

Tapar el nombre no siempre alcanza

Conviene mirar la frase del ejemplo: «el cliente reconoce que firmó el contrato de alquiler sin leer la cláusula de garantía». Es una confidencia, y queda a la vista porque es justo lo que la IA necesita para ayudar. Sin nombre, no identifica a nadie. Pero si el caso es conocido, si salió en la prensa o si la combinación de hechos es única, el cliente se puede reconocer aunque su nombre no aparezca. Ahí hay que cambiar también los detalles: el barrio, la fecha, el monto, el rubro del negocio.

La pregunta que conviene hacerse siempre es esta: si alguien que conoce el caso leyera lo que se va a pegar, ¿sabría de quién se trata? Si la respuesta es sí, todavía falta tapar.

Los archivos: escritos, anexos y lo que no se ve

Pegar un párrafo es una cosa. Subir un archivo entero es otra, y es lo que más se hace con apuro: el escrito en Word para que la IA lo revise, el PDF de una sentencia para que la resuma, la carpeta de anexos para que arme una cronología.

Un archivo lleva más de lo que se ve en pantalla. Un Word trae los comentarios del colega de la otra parte, las versiones anteriores guardadas en el control de cambios y, en sus propiedades, el nombre de quien lo creó. Un PDF escaneado trae firmas, sellos y, muchas veces, la copia de la cédula que alguien agregó al final. Todo eso viaja con el archivo.

Antes de subir un documento a un chat, conviene hacer tres cosas: quitar el control de cambios y los comentarios, revisar las propiedades del archivo y tapar los datos de las personas. La guía para tapar datos en un documento Word explica cómo hacerlo con el archivo completo, sin instalar nada.

El cliente que manda todo por WhatsApp

En muchos estudios, sobre todo los que atienden a personas y no a empresas, buena parte del caso llega por WhatsApp: audios, fotos de documentos, capturas de conversaciones, la foto de la cédula. Es cómodo para el cliente, y es también la forma más fácil de que la información termine en el lugar equivocado. No es sólo cosa de abogados: a los corredores de seguros les llegan igual las denuncias de siniestro por WhatsApp.

El riesgo aparece cuando alguien del estudio copia esa conversación, o la exporta, y la pega en un chat de IA para que la resuma. En ese texto van nombres de terceros, números de celular, direcciones y, con frecuencia, detalles íntimos que el cliente contó en confianza. La regla del estudio debería ser la misma que con cualquier otro texto: primero se tapan los datos, después se pega. Y las fotos de documentos de identidad no se suben nunca a una herramienta de IA.

Lo que dice el Colegio de Abogados sobre la IA

No encontramos, a la fecha de esta guía, una guía o pronunciamiento del Colegio de Abogados del Uruguay sobre el uso de la inteligencia artificial en el ejercicio de la profesión. Tampoco una ley uruguaya que lo regule para los abogados en particular.

Eso no deja al abogado sin reglas: deja las de siempre. El secreto profesional, la competencia y la diligencia del Código de Ética se aplican a cualquier herramienta que use el estudio, del correo electrónico al chat. Y el Código agrega dos reglas que encajan bien con la IA: el abogado no firma escritos en cuya preparación no haya intervenido o que no se hayan elaborado bajo su dirección y responsabilidad (3.5.1), y no transfiere ni delega la atención del asunto sin conocimiento y consentimiento del cliente (3.5.2). Si en los próximos meses el Colegio publica criterios propios, conviene revisarlos y ajustar la política del estudio.

Lo que se puede hacer con la IA sin tocar el secreto

Mucho trabajo de un estudio no lleva datos del cliente:

En todos esos casos el secreto no está en juego. El cuidado empieza cuando el texto trae información de un cliente.

La IA en los tribunales: verificar antes de presentar

La IA se equivoca con mucha seguridad: inventa sentencias, cita artículos que no existen y mezcla normas de distintos países. Con el derecho uruguayo, que tiene menos presencia en internet que el argentino o el español, es frecuente que la IA traiga una norma de otro país y la presente como propia. Ya hubo casos en otros países de abogados sancionados por presentar escritos con jurisprudencia inventada por un chat.

Quien firma un escrito responde por lo que dice. El Código de Ética pide competencia y diligencia, y además que en materia de prueba el abogado se rija estrictamente por el principio de veracidad (4.2). Nada de eso cambia porque el borrador lo haya escrito una herramienta.

La regla es simple: toda cita normativa o jurisprudencial que salga de la IA se verifica en la fuente oficial, como IMPO para la legislación, antes de que llegue a un escrito.

Excepciones al secreto profesional

El secreto profesional del abogado no es absoluto, pero sus excepciones son pocas y precisas. Según el Código de Ética, sólo se justifica apartarse de él cuando hay un conflicto entre el abogado y el cliente, para revelar únicamente lo indispensable para la propia defensa, o cuando el cliente comunica la intención de cometer un delito, caso en que el alcance del deber queda librado a la conciencia del abogado. El artículo 11 de la Ley 18.331, por su parte, levanta la reserva ante una orden judicial o con el consentimiento del titular.

¿El cliente puede autorizar que su caso pase por una herramienta de IA? Puede, y algunos estudios ya lo ponen en su contrato. Pero es más fácil y más seguro no necesitar esa autorización: si los datos se tapan antes de pegar, no hay información del cliente que revelar. Cómo contarle al cliente que el estudio trabaja con IA está en la cláusula de IA en el contrato de servicios profesionales.

Qué preguntar antes de elegir una herramienta de IA

Aunque los datos se tapen antes de pegar, conviene saber qué hace cada herramienta con lo que recibe. Antes de que el estudio adopte una, vale la pena responder estas preguntas por escrito:

Las respuestas se guardan con su fecha. Si las condiciones cambian, y cambian seguido, va a quedar claro desde cuándo. Y si el estudio tiene una póliza de ciberseguridad, qué cubre cuando la fuga viene de un chat de IA lo vemos en seguro de ciberseguridad.

Cómo trabajar así todos los días sin perder tiempo

Tapar a mano sirve para una consulta, pero no para veinte al día. Si tapar lleva cinco minutos, el estudio lo hace la primera semana y después no. Si lleva una tecla, se hace siempre.

Con Nonimo, el flujo es este: se selecciona el texto, se presiona una tecla y se pega en ChatGPT, Claude, Gemini o Copilot. Antes de pegar se ve qué se tapó, y cualquier dato se puede devolver con un clic si hacía falta. Un número de expediente o un detalle único del caso se revisa a ojo y, si corresponde, se cambia a mano. Cuando se copia la respuesta y se presiona la misma tecla, todo vuelve a su lugar.

Si el documento es un archivo completo, como un escrito en Word o un PDF con anexos, las herramientas en línea tapan los datos y devuelven el documento listo.

Que todo el estudio lo haga igual

El Código de Ética trata al Estudio como una unidad cuando hay conflictos de intereses (3.8.5) y obliga al abogado que deja un Estudio a no usar la información confidencial que conoció allí (3.8.7). En la práctica, el riesgo con la IA también viene de los procuradores, los pasantes y el personal administrativo, que son quienes más la usan para tareas rápidas. Una regla escrita, con una lista de herramientas autorizadas, los datos que no se pegan nunca y la forma de taparlos, resuelve el tema para todos. Hay un modelo para copiar en política de uso de IA en empresas.

Si el estudio tiene muchas computadoras, el área de informática puede instalar la extensión de navegador por política, para que funcione igual en todos los equipos. Más sobre cómo se usa Nonimo en un estudio está en IA para abogados.

Médicos, contadores y escribanos: el mismo deber

El abogado no es el único profesional con secreto. El médico tiene el suyo en la Ley 18.335 y en el Código de Ética Médica, que alcanza a la historia clínica, como contamos en historia clínica e IA. El contador maneja la información tributaria y financiera de sus clientes, sus recibos de sueldo y sus declaraciones ante la DGI y el BPS. La regla práctica es la misma para todos: la IA recibe el problema, no la identidad de las personas.

El escribano, por su parte, trabaja con registros que el Reglamento Notarial declara reservados, y cómo usar ChatGPT con promesas de compraventa, poderes y escrituras sin exponer a los otorgantes está en IA en la escribanía.

Una regla para llevarse

El secreto profesional no impide usar la IA. Impide que la información del cliente salga del estudio. Se tapa antes de pegar, se verifica lo que la IA devuelve y la regla queda por escrito para todo el equipo. Lo básico sobre cómo cuidamos la información está en nuestra página de seguridad.

Lo de arriba resume normas uruguayas y no reemplaza la opinión de un abogado especializado en ética profesional sobre un caso concreto.

Nonimo es el software que hace esto en tu propia computadora: tapa los nombres, los correos y los datos de tus clientes antes de que el texto llegue a ChatGPT. Sin cuenta, y la app lo hace sin que los datos de tus clientes salgan de tu computadora.

Preguntas frecuentes

¿Dónde está regulado el secreto profesional del abogado en Uruguay?

En dos planos. El Código de Ética para la Abogacía Uruguaya del Colegio de Abogados del Uruguay dice que el abogado debe guardar rigurosamente el secreto profesional y que ese deber comprende las confidencias del cliente, del adversario y de terceros, y los documentos confidenciales que le entregan. Y el artículo 302 del Código Penal castiga la revelación de secreto profesional cuando se hace sin justa causa y causa perjuicio.

¿Usar ChatGPT rompe el secreto profesional del abogado?

Depende de lo que se pegue. Si el texto lleva el nombre del cliente, el de la contraparte y los hechos del caso, esa información llega al servidor de un tercero. Si los datos que identifican se cambian por etiquetas antes de pegar, lo que llega es un problema jurídico sin dueño. El secreto no prohíbe la IA: pide que la información del cliente no salga del estudio.

¿Qué dice el artículo 302 del Código Penal uruguayo?

Castiga a quien, sin justa causa, revela secretos que conoció en razón de su profesión, empleo o comisión, cuando esa revelación causa perjuicio. La Ley 18.331 remite a ese artículo para quienes acceden a datos personales que no son de fuentes públicas, y la Ley 18.335 lo hace para la historia clínica.

¿Cuáles son las excepciones al secreto profesional del abogado?

El Código de Ética del Colegio de Abogados del Uruguay admite dos: cuando hay un conflicto entre el abogado y el cliente, y sólo para revelar lo indispensable para la propia defensa; y cuando el cliente comunica la intención de cometer un delito, caso en que el abogado, agotados otros medios, puede revelar lo necesario para prevenirlo o proteger a las personas en peligro.

¿Qué datos de un caso tapa Nonimo antes de pegarlo en la IA?

En la computadora, Nonimo cambia por etiquetas los datos personales, como nombres, correos, celulares y teléfonos con el +598, direcciones o el número de pasaporte, y los marca en pantalla para revisarlos. Si algún dato queda a la vista, se selecciona y se tapa con un clic. Un número de expediente o un detalle único del caso se cambian a mano.

¿El secreto alcanza a los procuradores y al personal del estudio?

El Código de Ética prohíbe al Estudio representar a un cliente cuando uno de sus abogados está impedido y obliga al abogado que se va de un Estudio a no usar la información confidencial que conoció. En la práctica, conviene que la regla sobre la IA alcance también a procuradores, pasantes y personal administrativo, que son quienes más la usan para tareas rápidas.

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