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Ficha clínica e IA: cómo usarla sin exponer pacientes

· Escrito y mantenido por Nonimo

Médicos, matronas, psicólogos, kinesiólogos y nutricionistas ya usan la inteligencia artificial en la consulta. Para resumir una evolución, ordenar los antecedentes de un paciente crónico, redactar una interconsulta, preparar las indicaciones en lenguaje simple o revisar una duda de dosis. La IA ayuda de verdad. El problema es lo que se pega para pedirle esa ayuda: casi siempre, un pedazo de la ficha clínica.

Esta guía explica qué es la ficha clínica en Chile y de quién es, qué dicen la Ley 20.584, la Ley 19.628 y el secreto profesional, y cómo preparar un texto antes de pegarlo en ChatGPT, Claude, Gemini o Copilot para que el caso llegue y el paciente no.

La ficha clínica: qué es y quién puede verla

La Ley 20.584, sobre derechos y deberes de las personas en su atención de salud, define la ficha clínica en su artículo 12 como el instrumento obligatorio en el que se registra el conjunto de antecedentes relativos a las diferentes áreas relacionadas con la salud de las personas. La custodian los prestadores que realizaron las atenciones, y su finalidad es integrar la información necesaria para una atención continua y coordinada.

La ficha puede estar en papel o en formato electrónico, siempre que los registros sean completos y se asegure el oportuno acceso, conservación y confidencialidad de los datos. Y el mismo artículo cierra con la frase que más importa para esta guía: toda la información que surja de la ficha clínica y de los estudios y documentos donde se registren procedimientos y tratamientos será considerada dato sensible.

El artículo 13 fija dos reglas más. La primera: los prestadores deben conservar la ficha por un período de al menos quince años. La segunda: los terceros que no estén directamente relacionados con la atención de salud de la persona no tendrán acceso a la información de la ficha, y eso incluye al personal de salud y administrativo del mismo prestador que no esté vinculado a la atención.

La lista de quienes sí pueden acceder es cerrada: el paciente, su representante legal o sus herederos; un tercero con poder del paciente; los tribunales; los fiscales y abogados con autorización judicial; el Instituto de Salud Pública, el Ministerio de Salud y la Superintendencia de Salud en ejercicio de sus facultades; los profesionales que participan directamente en la atención, para la continuidad del cuidado; y los organismos que revisan licencias médicas. Un proveedor de inteligencia artificial no está en esa lista.

La ficha clínica electrónica y la interoperabilidad

La Ley 21.668, de mayo de 2024, modificó la Ley 20.584 para avanzar en la interoperabilidad de las fichas clínicas. Hoy el artículo 13 dice que la ficha clínica electrónica y sus sistemas deben estar diseñados para interoperar con otros sistemas necesarios para la atención, y que el Ministerio de Salud fijará estándares de integridad, disponibilidad, autenticidad y confidencialidad de la información.

Para quien trabaja con IA, esto tiene una consecuencia práctica. Los sistemas de ficha electrónica empiezan a incluir asistentes con IA integrados: resúmenes automáticos, sugerencias de codificación, dictado. Esos sistemas tienen un contrato con el prestador, deberían cumplir los estándares del Ministerio y operan dentro de la cadena de la atención. Un chat de uso general abierto en otra pestaña, no.

La Ley 19.628: datos de salud, sensibles por definición

La Ley 19.628 define en su artículo 2 g) los datos sensibles, y entre ellos nombra expresamente los estados de salud físicos o psíquicos. Su artículo 10 dice que no pueden ser objeto de tratamiento salvo cuando la ley lo autorice, exista consentimiento del titular o sean necesarios para determinar u otorgar beneficios de salud que les correspondan. Y su artículo 7 obliga a guardar secreto a todas las personas que trabajan con datos personales, también después de dejar ese trabajo.

La Ley 21.719, que entra en vigencia el 1 de diciembre de 2026 salvo que prospere la prórroga en trámite, refuerza el régimen. Su artículo 16 bis dice que los datos relativos a la salud y al perfil biológico solo pueden tratarse para los fines previstos por las leyes especiales en materia sanitaria, o en los casos de excepción que enumera. Y el artículo 14 sexies obliga a reportar a la Agencia de Protección de Datos Personales las vulneraciones de seguridad y, cuando afectan datos sensibles, a comunicarlas también a las personas afectadas.

Más ejemplos de lo que es un dato sensible, y por qué la combinación de datos «inocentes» puede volverse uno, en datos sensibles.

El secreto profesional del médico

El artículo 247 del Código Penal castiga a quienes, ejerciendo una profesión que requiere título, revelen los secretos que por razón de ella se les hubieren confiado. Esa norma alcanza a médicos y demás profesionales de la salud con título. El Código Procesal Penal, en su artículo 303, nombra al médico junto al abogado entre quienes pueden abstenerse de declarar sobre lo que se les confió.

Pegar una ficha en un chat para trabajar más rápido no es lo que el legislador tenía en mente al escribir esas normas. Pero el secreto no pregunta por la intención: pregunta si la información confiada llegó a quien no debía. Lo que vale para el abogado vale aquí, y lo desarrollamos en secreto profesional del abogado e inteligencia artificial.

IA en salud en Chile: qué se hace hoy con la ficha

Los usos más comunes en consultas y centros médicos son estos, y cada uno lleva sus datos:

En casi todos, la IA necesita el cuadro clínico y no necesita la identidad del paciente. La excepción son los documentos que van al propio paciente o a su aseguradora, que llevan sus datos: ahí la IA puede ayudar con el texto, y los datos se completan en tu computador. Si ese documento pasa por un corredor, mira también cómo usan la IA las corredoras de seguros.

Cómo preparar el texto antes de pegarlo

La regla es separar el caso de la persona. En la práctica:

  1. Quita la identificación directa: nombre, RUT, dirección, correo, teléfono, número de ficha o de atención.
  2. Generaliza lo que identifica por contexto: en vez de la fecha exacta de nacimiento, la edad; en vez de la empresa donde trabaja, el rubro; en vez de la comuna, la región, si la comuna es chica.
  3. Revisa los detalles raros: una enfermedad poco frecuente, una cirugía que salió en la prensa, un oficio único. Si con eso alguien reconocería al paciente, cámbialo.
  4. Deja el cuadro clínico: edad, sexo si importa, antecedentes, síntomas, exámenes, tratamiento. Eso es lo que la IA necesita.

Un ejemplo, antes y después

Antes:

Paciente: Catalina Mardones Huerta
Correo: cliente@example.com
Celular: +56 9 0000 0000

Mujer de 54 años, hipertensa, consulta por cefalea de dos semanas. PA 150/95. Redacta un resumen de la consulta para la interconsulta a neurología, en lenguaje técnico y breve.

Y lo que llega al chat después de pasar por Nonimo, tal cual sale:

Paciente: [PERSONA_1]
Correo: [CORREO_1]
Celular: [TELEFONO_1]

Mujer de 54 años, hipertensa, consulta por cefalea de dos semanas. PA 150/95. Redacta un resumen de la consulta para la interconsulta a neurología, en lenguaje técnico y breve.

El cuadro clínico queda completo, porque es lo que la IA necesita para redactar la interconsulta. El nombre, el correo y el celular quedan como etiquetas, y vuelven a su lugar en tu pantalla cuando copias la respuesta y presionas la tecla. Si el texto trae el RUT, la app también lo cambia por una etiqueta. Lo que Nonimo no tapa es justamente lo clínico: la edad, el diagnóstico, los exámenes. Si en un caso particular esos datos bastan para reconocer al paciente, generalízalos a mano.

Interconsultas, derivaciones y telemedicina

El artículo 13 de la Ley 20.584 permite que los profesionales que participan directamente en la atención accedan a los datos esenciales para la continuidad del cuidado. Una interconsulta o una derivación circulan dentro de esa cadena, y está bien que lleven los datos del paciente: el colega que lo va a atender los necesita.

Lo que no forma parte de la cadena es el chat que usaste para redactarla. Por eso el método de los dos pasos funciona tan bien aquí: la IA redacta con el paciente como etiqueta, el documento final se completa en tu computador y viaja por el canal de siempre, el sistema de ficha, el correo institucional o la plataforma de telemedicina del centro.

En la telemedicina, además, la consulta ya ocurre en una plataforma digital. Si esa plataforma ofrece funciones de IA, como resúmenes o transcripción, aplica las mismas preguntas que para un escriba: dónde se procesa, quién accede, cuánto se guarda y si se usa para entrenar modelos. Para un asistente de uso general las respondemos, por ejemplo, en qué hace Gemini con tus datos.

Reuniones clínicas, docencia e investigación

Presentar un caso en una reunión clínica o en una clase es una práctica antigua y útil. Con la IA se ha vuelto más fácil preparar la presentación, pero el estándar no cambió: el caso se presenta sin datos que permitan reconocer al paciente. Eso incluye las imágenes, donde el nombre y la fecha suelen venir impresos en el borde, y las fotos clínicas, donde una cara o un tatuaje identifican. Si el informe va en PDF, censurar el PDF bien es más que poner un recuadro negro encima.

La investigación con datos de pacientes tiene reglas propias, comités de ética y procedimientos de disociación que van mucho más allá de esta guía. Si tu proyecto es de investigación, la pregunta no es «qué tapo antes de pegar» sino qué autorizó el comité. La diferencia entre tapar con etiquetas reversibles y anonimizar de verdad la explicamos en anonimización y disociación de datos.

Otras profesiones de la salud, el mismo cuidado

Todo lo anterior vale para psicólogos, matronas, kinesiólogos, nutricionistas, odontólogos, tecnólogos médicos y enfermeras. Algunas profesiones manejan además datos especialmente delicados:

Escribas de IA y grabación de la consulta

Los asistentes que graban la consulta y escriben solos la evolución están llegando a Chile. Ahorran tiempo, pero cambian el riesgo: ya no es un resumen pegado, es la conversación completa, con todo lo que el paciente dijo.

La Ley 20.584 tiene una regla expresa para esto. El artículo 5 c) obliga a los prestadores a respetar y proteger la vida privada y la honra de la persona durante su atención, y agrega: en especial, se deberá asegurar estos derechos en relación con la toma de fotografías, grabaciones o filmaciones, cualquiera que sea su fin o uso. Antes de usar un escriba de IA:

Si el paciente no quiere, no se graba. Y si el sistema no te da respuestas claras a esas preguntas, mejor espera.

Los derechos del paciente sobre su ficha

El paciente es el primero de la lista de quienes pueden acceder a su ficha, y puede pedir copia de toda o parte de ella. Con la Ley 21.719, además, tendrá derechos reforzados sobre sus datos personales. Si alguna vez un paciente te pregunta si su información pasó por una IA, la mejor respuesta es poder decir: «Usé una herramienta para redactar, pero sin sus datos». Cómo se ejercen esos derechos lo explicamos en la Ley 19.628 de protección de datos personales.

Documentos para la Isapre, Fonasa y el propio paciente

Hay documentos que sí tienen que llevar los datos del paciente: un informe médico para la Isapre, un certificado, una carta de derivación, las indicaciones al alta. La IA puede ayudarte con el texto de todos ellos, pero no necesita los datos para escribirlo.

La forma práctica es trabajar en dos pasos. Primero le pides a la IA el documento con el paciente como [PERSONA_1], con el cuadro clínico completo y las indicaciones. Después, en tu computador, los datos vuelven a su lugar al copiar la respuesta, y revisas el documento final antes de firmarlo. El informe que llega a la Isapre sale con todos sus datos; el chat nunca los vio.

El artículo 10 de la Ley 20.584 da a toda persona el derecho a ser informada en forma oportuna y comprensible sobre su estado de salud, el posible diagnóstico, las alternativas de tratamiento y sus riesgos, de acuerdo con su edad y condición. Ese es uno de los mejores usos de la IA en la consulta: pasar unas indicaciones escritas en lenguaje técnico a un texto que el paciente o su familia entiendan. Para eso tampoco hace falta su nombre.

Cuando la IA se equivoca: quien firma, responde

La IA se equivoca con aplomo. Inventa referencias, confunde dosis, mezcla guías clínicas de otros países y redondea valores de laboratorio. En medicina, esos errores no son de estilo, y es una de las razones por las que conviene preguntarse si es seguro usar ChatGPT en el trabajo.

La regla es la misma que en cualquier profesión con título: lo que se incorpora a la ficha o se entrega al paciente lo revisa y lo firma el profesional, que responde por ello. Úsala para ordenar, redactar y sugerir; verifica cada dato clínico contra la fuente antes de usarlo. Y si una respuesta te sorprende, desconfía primero de la IA.

Errores frecuentes en la consulta

Nonimo en la consulta y en el centro médico

Nonimo es una app para Windows y Mac que trabaja en el computador de la consulta. Seleccionas el texto, presionas una tecla y los nombres, los correos, los teléfonos, las direcciones y el RUT pasan a ser etiquetas. Pegas en el chat. Cuando copias la respuesta y presionas la misma tecla, los datos vuelven a su lugar. A Nonimo no le llega el texto.

En un centro médico con varios profesionales, el área de TI puede instalar la extensión del navegador por política, para que tapar no dependa de que cada persona se acuerde. Y para documentos completos, como un informe en PDF o una planilla de agenda, nuestras herramientas en línea tapan los datos antes de compartir el archivo.

Cómo se aplica todo esto en un centro de salud, con sus distintos roles, lo contamos en IA para médicos y centros médicos.

Una regla interna escrita ayuda tanto como la herramienta: qué se usa, qué no se pega nunca y quién revisa. Tienes un modelo en política de uso de IA en la empresa.

Una regla para la consulta

La IA puede ver la enfermedad, pero no tiene por qué ver al paciente. Con el cuadro clínico contado y los datos que lo identifican tapados, puedes usar la IA para casi todo lo que haces fuera del box, y la ficha clínica sigue donde la ley quiere que esté: en manos de quienes atienden.

Lo de arriba resume normas chilenas y no reemplaza la opinión de un abogado ni las instrucciones de tu prestador o de la autoridad sanitaria.

Nonimo es el software que hace esto en tu propio computador: tapa nombres, correos y los datos de tus clientes antes de que el texto llegue a ChatGPT. Sin cuenta, y la app lo hace sin que los datos de tus clientes salgan de tu equipo.

Preguntas frecuentes

¿Qué dice la Ley 20.584 sobre la ficha clínica?

La define como el instrumento obligatorio en que se registra el conjunto de antecedentes relativos a la salud de las personas (artículo 12), dice que toda la información que surja de ella es dato sensible, obliga a conservarla por al menos quince años y limita quién puede acceder a ella (artículo 13). Los terceros no relacionados directamente con la atención no tienen acceso, ni siquiera el personal del mismo prestador.

¿Puedo pegar la ficha clínica de un paciente en ChatGPT?

No con los datos que lo identifican. La ficha es dato sensible por mandato de la ley, y el artículo 13 de la Ley 20.584 deja fuera de ella a los terceros no vinculados a la atención. Lo que sí puedes hacer es contar el caso clínico sin nombre, RUT, dirección ni teléfono, y con los detalles que lo harían reconocible cambiados.

¿Cuánto tiempo hay que guardar la ficha clínica en Chile?

Al menos quince años, según el artículo 13 de la Ley 20.584. Ese plazo es para la ficha, no para las copias: un resumen pegado en un chat de IA puede quedar guardado en los servidores del proveedor fuera de tu control, por eso conviene que no lleve datos del paciente.

¿Se puede usar un asistente de IA que graba la consulta?

La Ley 20.584 obliga a respetar y proteger la vida privada del paciente durante su atención, en especial frente a grabaciones, cualquiera que sea su fin (artículo 5 c). Antes de usar un escriba de IA, informa al paciente, pide su acuerdo, revisa dónde se procesa y se guarda el audio, y quién puede acceder. Si dudas, no grabes.

¿Nonimo tapa el diagnóstico?

No, y a propósito: el diagnóstico es justamente lo que la IA necesita para ayudarte. Nonimo tapa en tu computador lo que identifica al paciente, como el nombre, el correo, el teléfono, la dirección o el RUT. Separar el caso de la persona es lo que permite usar la IA sin exponer a nadie.

¿Qué cambia con la Ley 21.719 para los datos de salud?

Desde su entrada en vigencia, prevista para el 1 de diciembre de 2026 salvo que se apruebe la prórroga en trámite, los datos de salud siguen siendo sensibles y solo pueden tratarse para los fines previstos por las leyes sanitarias o en los casos que la ley enumera (artículo 16 bis). Además, una filtración de datos sensibles obliga a reportar a la Agencia de Protección de Datos Personales y a avisar a los afectados.

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