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IA para informes médicos: qué datos del paciente quitar antes

· Actualizado el · Escrito y mantenido por Joaquín Trapero, Nonimo

La IA ya ha entrado en la consulta, y casi siempre por el mismo sitio: alguien copia un informe, lo pega en ChatGPT y pide un resumen para el médico de cabecera, una carta al paciente con palabras llanas o una respuesta a la mutua. El contenido clínico es lo que la IA necesita. La cabecera, con el nombre, el DNI y el número de historia, no.

Se puede usar IA para informes médicos con una condición: que el chat no sepa de quién es el informe. Eso obliga a quitar antes de pegar los datos que identifican al paciente, incluidos los números que le asigna el propio sistema sanitario, y a recortar el contexto que lo delata sin nombrarlo. El diagnóstico, la pauta y la alergia pueden quedarse.

IA para informes médicos: lo que ya se pega en la consulta

En una consulta de especialidad o de atención primaria se escribe mucho y con poco tiempo. Hay tres usos que se repiten, y los tres empiezan con un informe que ya existe, sacado del programa de historia clínica con un copiar y pegar.

El resumen, la carta y la respuesta

El primero es el resumen: condensar un informe de alta de ocho páginas en un párrafo para el médico de familia, o preparar una historia clínica resumida para una derivación. El segundo es la carta al paciente, que traduce un diagnóstico técnico a un lenguaje que se entiende en casa.

El tercero es la correspondencia con terceros: la mutua que pide justificar un tratamiento, la aseguradora que quiere un informe para una baja o la empresa que solicita un certificado de aptitud. Aquí la tentación es mayor, porque el texto es largo y aburrido de escribir, y el informe de partida lleva la identificación completa arriba.

A eso se añaden las tareas pequeñas: pasar a limpio unas notas de evolución, ordenar una lista de medicación o traducir un informe que trae un paciente de otro país. Cuánto tiempo guarda OpenAI lo que se le pega, y qué cambia de un plan a otro, se explica en nuestra guía de ChatGPT.

Las notas de una sesión de psicología

Hay un caso que merece capítulo aparte. Las notas de una sesión de psicología clínica no llevan analíticas ni dosis: llevan lo que el paciente contó, con nombres de su pareja, de su jefe o de sus hijos. Son a la vez lo más íntimo de la consulta y lo que peor se deja reducir a un diagnóstico.

Pedirle a un chat que ordene esas notas o que redacte un informe de evolución a partir de ellas es tentador, porque son largas y desordenadas. Pero ahí el contexto identifica más que la cabecera, y quitar el nombre del paciente deja dentro a todas las personas de su vida.

Cuánta gente escribe informes en España

El Instituto Nacional de Estadística contó, al cierre de 2025, más de un millón de profesionales sanitarios colegiados: 1.038.354. De ellos, 322.787 eran médicos, 358.036 enfermeros y 47.396 psicólogos con especialidad sanitaria, que fue una de las profesiones que más creció ese año.

322.787médicos colegiados
358.036enfermeros colegiados
47.396psicólogos con especialidad sanitaria
INE, Estadística de Profesionales Sanitarios Colegiados, año 2025 (nota de 27 de mayo de 2026)

No todos redactan informes, pero casi todos firman alguno. Y detrás de cada consulta privada suele haber una recepción o un administrativo que también copia y pega. Para ellos está pensada la página para clínicas, con el caso de la clínica dental y su carta a la mutua.

Datos de salud: por qué todo el informe es categoría especial

Un informe médico no es un documento con algún dato sensible suelto. Es, entero, lo que el RGPD llama datos relativos a la salud: el artículo 4.15 los define como los datos personales relativos a la salud física o mental de una persona, incluida la prestación de servicios de atención sanitaria, que revelen información sobre su estado de salud.

El artículo 9.1 prohíbe tratarlos salvo en los casos que enumera su apartado 2. El que ampara la consulta es la letra h), la asistencia y el diagnóstico, y el apartado 3 lo ata a que el tratamiento lo haga un profesional sujeto a secreto profesional, o alguien bajo su responsabilidad y con una obligación de secreto equivalente. Fuera de la consulta, la asesoría laboral y el abogado se apoyan en otras letras del mismo apartado.

El número de historia también es dato de salud

Un error frecuente es pensar que los números de la cabecera son administrativos y que lo delicado es el diagnóstico. El considerando 35 del RGPD dice otra cosa. Entre los datos relativos a la salud incluye todo número, símbolo o dato asignado a una persona física que la identifique de manera unívoca a efectos sanitarios.

Eso abarca el número de historia clínica, los códigos impresos en la tarjeta sanitaria y el código personal del Sistema Nacional de Salud. Un texto que solo diga «historia 000000, revisión el martes» ya está hablando de la salud de alguien, aunque no nombre ninguna enfermedad. El resto de exigencias del reglamento para cualquier uso de la IA están reunidas en nuestro repaso del RGPD aplicado a la IA.

Quién puede tratarlos, y dónde queda el chat

La LOPDGDD añade dos piezas. Su artículo 9.2 pide que los tratamientos de salud basados en el Derecho español tengan una norma con rango de ley detrás. Y su artículo 5 no se queda en el médico: la confidencialidad alcanza a quien intervenga en cualquier fase del tratamiento, desde la recepción hasta la administración.

Un proveedor de IA puede entrar en ese esquema como encargado del tratamiento, con el contrato que exige el artículo 28 del RGPD. Con una cuenta personal abierta en el navegador del despacho no hay contrato que lo convierta en eso, y el texto llega a un tercero que la clínica no ha elegido como tal.

El secreto médico y la Ley 41/2002 antes de abrir un chat

Además del RGPD, hay una obligación mucho más antigua que la IA: el secreto. En España lo sostienen tres textos a la vez, una ley sanitaria, el código de la profesión y el Código Penal, y conviene tenerlos presentes antes de decidir qué se pega.

Lo que dice la ley de autonomía del paciente

La Ley 41/2002 es la que regula la historia clínica. Su artículo 7 reconoce a toda persona el derecho a que se respete el carácter confidencial de los datos referentes a su salud y a que nadie pueda acceder a ellos sin previa autorización amparada por la ley. El artículo 16.6 sujeta al deber de secreto a todo el personal que accede a la historia.

Hay un artículo que parece escrito para este problema, aunque no lo está. El 16.3 regula el acceso a la historia con fines judiciales, epidemiológicos, de investigación o de docencia, y obliga a separar los datos de identificación del paciente de los clínicos, de modo que, como regla general, quede asegurado el anonimato.

No habla de IA ni de chats, y no lo presentamos como si lo hiciera. Pero describe exactamente el gesto que tiene sentido antes de pegar: la parte clínica sale, la identificación se queda en casa. Es el mismo criterio que aplicamos a la carta de una clínica dental en la página para clínicas.

Se queda en la consulta Nombre y fecha de nacimiento DNI, NUSS y tarjeta sanitaria Historia, teléfono y correo Familiares, profesión, pueblo y la tabla para devolverlos Llega al chat Diagnóstico y evolución Tratamiento y alergias Lo que se le pide a la IA Etiquetas en lugar de datos sin saber de quién es
Qué parte de un informe viaja al chat y cuál se queda. Es un esquema; no lo ha generado ningún programa.

Lo que dice el Código de Deontología Médica

El código que aprobó la Organización Médica Colegial en diciembre de 2022 dedica su capítulo VII al secreto. El artículo 27.2 lo extiende a todo lo que el paciente ha confiado, a lo que el médico ha visto y deducido y al contenido de la historia clínica. El 30.1 obliga a pedir discreción absoluta a los colaboradores sanitarios y no sanitarios.

El mismo código tiene dos artículos que sirven de vara de medir. El 28.4 permite colaborar en estudios siempre que la información no permita identificar a ningún paciente, ni directa ni indirectamente. Y el 29.2 prohíbe que en la presentación de un caso clínico figure cualquier dato que posibilite identificarlo.

Sobre la IA, el artículo 82.3 pide al médico comprometerse en la protección de la confidencialidad, el control y la propiedad de los datos del paciente, y el capítulo XXIV añade transparencia, reversibilidad y trazabilidad para la investigación. No nombra ningún chat: se escribió antes de que la consulta los usara a diario.

El Código Penal, en el fondo

Para el profesional que rompe su deber de sigilo y revela lo que sabe de otra persona, el Código Penal prevé en su artículo 199.2 cárcel e inhabilitación especial para ejercer, con una horquilla de uno a cuatro años de prisión. No sabemos de ningún proceso por este artículo relacionado con la IA, y no sostenemos que pegar un informe en un chat sea delito.

Sirve, eso sí, para entender por qué no es una cuestión menor. El secreto médico tiene detrás una pena de cárcel, no solo una multa administrativa, y eso pesa cuando se decide quién puede usar qué herramienta en la consulta. Con el notario, el Código Penal va por otro artículo, el de los funcionarios, como se explica en la guía de IA para notarios.

Qué datos del paciente lleva un informe médico

La mejor forma de saber qué quitar es mirar qué obliga a poner la norma. En el Sistema Nacional de Salud, el Real Decreto 1093/2010 fija el conjunto mínimo de datos de cada informe clínico; su anexo III es el del informe de consultas externas, y su bloque de datos del paciente se parece mucho al de cualquier consulta privada.

dato del pacienteen el informe de consultas externas¿forma reconocible?
nombre y primer apellidoobligatorioa medias: depende de dónde vaya
fecha de nacimientoobligatoriosí, si va rotulada
DNI o NIEobligatoriosí, con letra de control
código de tarjeta autonómico y del SNSobligatoriono: el autonómico cambia por comunidad
NUSS (afiliación a la Seguridad Social)recomendadosí, con dos dígitos de control
número de historia clínicarecomendadono: lo asigna cada centro
domicilio, móvil y correodomicilio obligatorio, el resto recomendadoel correo sí; el resto, a medias

Fuente: Real Decreto 1093/2010, anexo III, en la redacción del Real Decreto 572/2023. «Obligatorio» es lo que la norma llama conjunto mínimo.

Esa última columna es la que marca cuánto trabajo da cada dato. Lo que tiene una forma inconfundible, como un DNI con su letra, se encuentra solo; cómo se comprueba esa letra lo explica la guía del DNI. Lo que depende de dónde esté escrito, como un nombre o un número de historia, hay que buscarlo con más cuidado.

La tarjeta sanitaria, un número con dos caras

El Real Decreto 183/2004 regula la tarjeta sanitaria individual. Su artículo 3 obliga a imprimir en el anverso el código que asigna la comunidad autónoma, el nombre y apellidos del titular y el código personal del Sistema Nacional de Salud, que según el artículo 4 es único a lo largo de la vida de cada persona.

Es decir, en la misma tarjeta conviven un número que cambia según la comunidad (el SIP valenciano o el NUHSA andaluz, por ejemplo) y otro que es igual en toda España. Los dos son, por el considerando 35, datos de salud, y los dos suelen aparecer copiados en la cabecera de los informes que salen de un hospital.

El contexto que delata al paciente

El mismo anexo recomienda anotar además el cuidador principal, el tutor legal o un contacto de emergencia, con su nombre y su teléfono: más personas dentro del mismo papel.

Pero lo que más se escapa es lo que no figura en ninguna casilla. Un informe dice a menudo con quién vino el paciente, a qué se dedica, en qué pueblo vive o en qué empresa trabaja, y eso, en una comarca pequeña, basta para saber de quién se habla aunque no aparezca ningún nombre.

Con las enfermedades pasa algo parecido. Una diabetes tipo 2 no delata a nadie; una enfermedad rara en un municipio de dos mil habitantes, sí. Por eso el artículo 28.4 del código habla de identificar directa o indirectamente: lo indirecto es el trabajo que ningún programa hace por ti.

ChatGPT y datos de pacientes: dónde acaba el texto que pegas

Una vez limpio el informe, queda por resolver en qué servicio se pega. Las opciones no ofrecen la misma protección, y conviene saber qué cambia de una a otra.

vía¿contrato de encargo?quién controla lo que se guarda¿llega la cabecera si no la quitas?
cuenta personalnoel proveedor; el centro no sabe qué conservasí
plan de empresasíel proveedor, según el contratosí
«ChatGPT para médicos»pensado para la ley de EE. UU.OpenAI, fuera del sistema españolsí
grabar la consultahay que atarlo por contratodepende del contratono hay cabecera: todo va en el audio
IA del programa del centroel del proveedor del programalo que fije ese contratoes la vía que menos expone, si el contrato está bien atado

Las cinco vías que se explican a continuación, resumidas.

La cuenta personal del navegador

Es la más frecuente y la más débil. El médico, o quien le ayuda en recepción, abre su propia cuenta gratuita o de pago y trabaja con ella. El centro no sabe qué conserva el servicio, si esas conversaciones alimentan el entrenamiento del modelo ni quién más entra en esa cuenta desde otro dispositivo.

La AEPD recordaba en enero de 2026 que en el ámbito laboral hay que «seguir las políticas de información y seguridad de cada organización», y una cuenta personal queda fuera de todas ellas.

El plan de empresa, con contrato

Con un plan corporativo el proveedor firma como encargado del tratamiento y normalmente se obliga a no usar el contenido para entrenar. Es un paso adelante de verdad. Pero el contrato regula qué hace el proveedor con el informe; no evita que el informe le llegue con la cabecera puesta. Microsoft detalla sus términos para empresas en la guía de Copilot.

El «ChatGPT para médicos» que se anuncia

Quien busca ChatGPT para médicos se encuentra con un producto que OpenAI presentó en abril de 2026 para profesionales verificados de Estados Unidos, con su número federal de proveedor y un contrato pensado para la ley sanitaria de allí. No es una herramienta del sistema español ni sustituye a lo que pide aquí el RGPD.

Grabar la consulta es otro problema

Una parte de la oferta de IA para la consulta no trabaja con texto pegado, sino con audio: escucha la conversación con el paciente y redacta la nota. Ahí no hay cabecera que quitar, porque el paciente dice su nombre, su trabajo y sus preocupaciones en voz alta, y todo va en la grabación.

Esa decisión es de contrato, de información al paciente y de evaluación de impacto, y no la resuelve ningún recorte de texto. Lo que cuenta esta guía vale para lo que se escribe y se pega; lo que se graba necesita su propio análisis con el delegado del centro.

El programa del propio centro

Queda una tercera vía: la IA que ya viene dentro del programa de historia clínica electrónica del centro. Si el contrato con ese proveedor está bien atado, es la que menos expone, pero una consulta pequeña rara vez puede elegirla.

Mientras tanto, las dos medidas se suman: contrato de encargo con el proveedor del chat y cabecera fuera antes de pegar. Si en el centro usan Claude o Gemini, sus condiciones están en la guía de Claude y en la de Gemini.

Seis pasos para preparar el informe: la cabecera, fuera

Casi ninguna tarea clínica que se le encarga a un chat depende de saber quién es el paciente. Resumir una evolución, suavizar el tono de una carta o repasar una interacción entre fármacos funciona igual con «la paciente» que con su nombre completo. La AEPD, en su decálogo «Cuidado con lo que le confIAs», anima a plantear un caso inventado antes que dar pistas sobre la persona real.

  1. Copia solo lo que la IA necesita. Para una carta sobre un cambio de pauta bastan la pauta y su motivo; el informe completo, desde la primera línea, sobra.
  2. Quita la cabecera completa. Nombre, fecha de nacimiento, DNI, NUSS, tarjeta sanitaria, historia, domicilio y teléfono. En su lugar, «la paciente» o «el paciente».
  3. Sustituye cada número por una marca reversible. Si lo que devuelva la IA va a volver al informe, necesitas saber a qué dato corresponde cada marca, y esa correspondencia se guarda en la consulta.
  4. Recorta lo que identifica sin nombrar. Familiares con nombre, profesión, empresa, pueblo, fechas exactas de ingreso y enfermedades poco frecuentes. Una edad o un mes suelen bastar.
  5. No pegues nunca imágenes ni documentos escaneados. Una radiografía o un informe en PDF llevan la identificación dentro de la imagen, donde ningún recorte de texto llega.
  6. Contrasta la respuesta con la historia antes de firmar. Un chat puede inventarse una dosis o cambiar una fecha; lo que acaba en un informe firmado lo verifica el médico con el original abierto.

El paso que más se salta es el 2: la cabecera va arriba del todo y el ratón empieza a seleccionar desde ahí. Cuando en la consulta pegan varias personas, merece la pena poner estos pasos por escrito, con la lista de herramientas admitidas, dentro de unas normas internas sobre IA firmadas por la dirección del centro.

Cuando varias personas pegan: quién decide en el centro

La LOPDGDD, en la letra l de su artículo 34.1, exige delegado de protección de datos a los centros sanitarios que deben conservar historias clínicas. Quedan fuera los profesionales que ejercen a título individual, aunque también las lleven. En un centro con plantilla, la elección de la herramienta y la forma de usarla pasan por esa persona.

El delegado no necesita promesas, sino un criterio que pueda revisar: qué se quita, quién lo quita y con qué herramienta. Si además hace falta una evaluación de impacto, cuándo la exige un uso de la IA con datos de salud lo explica la guía del RGPD y la IA.

Si ya se ha pegado un informe con nombre en un chat

Ocurre, y es mejor haberlo pensado antes. El primer paso es reconstruir el hecho: qué parte del informe se pegó, en qué servicio y con qué cuenta, y si la conversación puede eliminarse. El segundo, sentarse con quien lleve la protección de datos del centro a valorar qué riesgo supone para el paciente.

Con datos de salud de por medio, esa valoración rara vez sale leve. Si hay riesgo, el RGPD fija en su artículo 33 un plazo de 72 horas, contado desde que se tiene constancia, para comunicarlo a la AEPD; y si el riesgo para la persona es alto, su artículo 34 exige contárselo también a ella. Cómo ordenar esas horas lo explicamos en la guía sobre brechas con IA.

  1. ¿Está claro qué parte del informe se pegó, en qué servicio y con qué cuenta?

    SíSe mira si la conversación puede eliminarse y se valora el riesgo con quien lleve la protección de datos del centro.

    NoSe reconstruye primero.

  2. ¿Hay riesgo para el paciente?

    Sí72 horas, desde que se tiene constancia, para comunicarlo a la AEPD (artículo 33 del RGPD).

  3. ¿El riesgo para el paciente es alto?

    SíHay que contárselo también a él (artículo 34 del RGPD).

En cualquier caso, el siguiente informe llega al chat ya sin la cabecera.

Qué hacer si ya se ha pegado un informe con nombre en un chat, según los artículos 33 y 34 del RGPD.

No conocemos ninguna sanción de la AEPD a una consulta por pegar un informe en un chat, lo que no significa que no la haya. La valoración del riesgo, en cualquier caso, le corresponde al centro, que es el responsable del tratamiento, y no al proveedor del chat.

Nonimo ante un informe médico: la prueba con la 0.2.8

Nonimo se instala en cada ordenador, sea un Mac o un PC con Windows. Marcas el fragmento del informe, pulsas la tecla y los datos del paciente se convierten en marcas como [PERSONA_1]; lo que pegas en el chat es ese texto, y al leer la respuesta cada marca vuelve a ser el dato. Así queda un informe inventado con la 0.2.8, la versión de hoy, con las propuestas aceptadas:

ANTES
Informe de consultas externas. Endocrinología.
Paciente: Rosario Quintanilla Vega
Fecha de nacimiento: 03/04/1961
DNI: 99999999R
Tarjeta sanitaria SIP: 00000000
NUSS: 46 00000000 40
Historia clínica n.º 000000
Teléfono: 000 000 001
Correo: rosario.quintanilla@example.com
La paciente Rosario Quintanilla Vega acude a revisión con su hija
Marta, que trabaja de enfermera en el centro de salud de Sagunto.
Diabetes mellitus tipo 2 con mal control (HbA1c 8,9 %). Se añade
metformina 850 mg cada 12 horas. Alergia a la penicilina.
Resume este informe en un párrafo para su médico de cabecera.

DESPUÉS (Nonimo 0.2.8)
Informe de consultas externas. Endocrinología.
Paciente: [PERSONA_1]
Fecha de nacimiento: [FECHA_NAC_1]
DNI: [DNI_1]
Tarjeta sanitaria SIP: [REFERENCIA_1]
NUSS: [NUSS_1]
Historia clínica n.º [REFERENCIA_2]
Teléfono: [TELEFONO_1]
Correo: [CORREO_1]
La paciente [PERSONA_1] acude a revisión con su hija
Marta, que trabaja de enfermera en el centro de salud de Sagunto.
Diabetes mellitus tipo 2 con mal control (HbA1c 8,9 %). Se añade
metformina 850 mg cada 12 horas. Alergia a la penicilina.
Resume este informe en un párrafo para su médico de cabecera.

Todo el informe es inventado: el DNI y el NUSS son de relleno, y el correo usa un dominio de ejemplo.

El DNI, el NUSS y el correo cambian sin preguntar. El nombre, la fecha de nacimiento, la tarjeta, la historia y el teléfono aparecen ya sustituidos pero marcados, y un clic devuelve cualquiera a su forma original. Lo que sigue en claro es la hija, Marta, y su puesto en el centro de salud: juntos señalan a la paciente, y quitarlos es el cuarto paso, que hace quien pega.

IA para informes médicos con Nonimo: un informe inventado para la mutua con el nombre, el teléfono y la historia clínica tapados a la vista
Captura hecha en un Mac con Nonimo 0.2.6: informe dental inventado, dirigido a la mutua.

Todo ocurre en el ordenador de la consulta: a nosotros solo llega, una vez al día, cuántas veces se ha usado, sin texto, y la correspondencia entre marcas y datos se guarda cifrada en ese equipo. Los detalles están en nuestra política de privacidad.

Para instalarlo en varios ordenadores del centro está la página para organizaciones, y lo que incluye cada licencia, en la página de la licencia.

Nada de esto es asesoramiento para un caso concreto: eso le corresponde al delegado del centro o a su abogado.

Fuentes

Cada una, con el dato que sostiene.

Nonimo es el software que hace esto en tu propio ordenador: tapa nombres, DNI y expedientes antes de que el texto llegue a ChatGPT . Sin cuenta, y los datos de tus clientes no salen de tu equipo.

Preguntas frecuentes

¿Se puede usar IA para informes médicos con datos del paciente dentro?

Se puede, pero el chat no debería saber quién es el paciente. El artículo 9 del RGPD trata la salud como categoría especial, y la Ley 41/2002, en su artículo 7, impide que nadie acceda a esos datos sin autorización amparada por la ley. Lo prudente es quitar la cabecera antes de pegar; Nonimo la cambia por etiquetas en el ordenador de la consulta.

¿Qué datos de un informe médico conviene borrar antes de pegarlo en ChatGPT?

Todos los que dicen de quién es el informe: nombre y apellidos, fecha de nacimiento, DNI o NIE, NUSS, el código que figura en la tarjeta sanitaria, número de historia, domicilio, teléfono y correo. Son los campos que el Real Decreto 1093/2010 pide en la cabecera de un informe de consultas externas. El diagnóstico y el tratamiento pueden quedarse, porque son lo que la IA necesita para ayudarte.

¿El número de historia clínica es un dato de salud?

Sí. El considerando 35 del RGPD incluye entre los datos relativos a la salud todo número, símbolo o dato asignado a una persona para identificarla de manera unívoca a efectos sanitarios. El número de historia y los códigos de la tarjeta entran ahí, aunque a simple vista sean cifras sin más. Nonimo los detecta como referencias y te los enseña tapados para que confirmes el cambio.

¿Es suficiente con borrar el nombre del paciente del informe?

Casi nunca. El Código de Deontología Médica, en su artículo 28.4, habla de información que no permita identificar al paciente ni directa ni indirectamente, y lo indirecto es lo que más se escapa: la profesión, el pueblo, el familiar que acompaña o una enfermedad poco frecuente. Nonimo cambia los números y los nombres que encuentra por su posición, pero ese contexto lo tienes que recortar tú.

¿Qué dice el Código de Deontología Médica sobre la inteligencia artificial?

Le dedica el capítulo XXIV y un artículo del XXIII. El 82.3 pide al médico comprometerse en la protección de la confidencialidad, el control y la propiedad de los datos del paciente cuando se trabaja con IA, y el 27.2 extiende el secreto al contenido de la historia clínica. El código es de diciembre de 2022, anterior al uso masivo de los chats, y no menciona ninguno por su nombre.

¿Puedo usar mi cuenta personal de ChatGPT en la consulta?

Para textos de pacientes, mejor no. Con una cuenta personal no hay contrato de encargo del artículo 28 del RGPD entre el centro y el proveedor, y el centro no controla qué se conserva ni quién lo ve. Un plan de empresa con contrato mejora eso, pero el informe se va igualmente del centro con todo lo que contenga. Por eso conviene quitar la identificación antes de pegar, uses el plan que uses.

¿Qué hago si ya he pegado un informe con el nombre del paciente en un chat?

Reconstruye qué parte del informe se pegó, en qué servicio y con qué cuenta, y si la conversación puede eliminarse; después, avisa a quien lleve la protección de datos del centro. Si hay riesgo para el paciente, el RGPD, en su artículo 33, concede 72 horas para comunicarlo a la AEPD, y el 34 obliga a avisar al afectado cuando el riesgo es alto. Después, que el siguiente informe llegue al chat ya sin la cabecera.

¿Cómo trata Nonimo un informe médico?

Cambia sus datos por marcas antes de que lo pegues. Probado sobre un informe inventado con Nonimo 0.2.8, retiró sin preguntar el DNI, el NUSS y el correo, y dejó tapados a la vista el nombre, la fecha de nacimiento, la tarjeta sanitaria, la historia y el teléfono. La profesión de la hija y el centro de salud siguieron en claro. Trabaja en el propio equipo y no bloquea el envío.