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Anonimizar datos para la IA: lo que haces es seudonimizar

· Actualizado el · Escrito y mantenido por Joaquín Trapero, Nonimo

Casi todo lo que en una oficina se llama anonimizar datos para la IA es, en realidad, seudonimizar. Cambias el nombre del cliente por una etiqueta, pegas el texto en ChatGPT y, cuando llega la respuesta, vuelves a poner el nombre donde estaba. Esa vuelta es la que lo decide: si puedes deshacer el cambio, el RGPD lo llama seudonimización, y para ti el texto sigue siendo dato personal.

¿Basta con eso para pegar en una IA los datos de un cliente? A menudo reduce el riesgo lo suficiente, porque quien recibe el texto no tiene la clave. Pero no te saca del Reglamento, no toca el secreto profesional y no sirve si el contexto sigue señalando a la persona. La técnica manual está en nuestra guía del DNI. Esta va de la decisión previa.

Anonimizar datos para la IA: por qué casi siempre es seudonimizar

La palabra que usa la autoridad de control no es la que se usa en la oficina. En la oficina todo es anonimizar. En la AEPD, en el CEPD y en el propio RGPD hay dos palabras, y lo que casi todo el mundo hace con un chat de IA encaja en la segunda.

La razón es práctica. Si pegas un escrito con los nombres cambiados, quieres que lo que te devuelve la IA te sirva, y para eso necesitas saber a quién se refiere cada etiqueta. Esa tabla de correspondencias, aunque sea una nota en un papel, es lo que el Reglamento llama información adicional.

La prueba de la vuelta

Hay una pregunta que resuelve casi todos los casos y no necesita abogado: cuando termines, ¿podrás saber de quién hablaba el texto? Si la respuesta es sí, has seudonimizado. Si ni tú ni nadie con medios razonables puede saberlo, entonces sí has anonimizado.

La AEPD lo explica en términos de conjuntos. Anonimizar deja un solo conjunto, nuevo; seudonimizar deja dos, el texto transformado y la información que permite revertirlo. Con un chat de IA el segundo conjunto casi nunca desaparece, porque es el que convierte la respuesta en trabajo útil.

Tu equipo Tabla de correspondencias [PERSONA_1] = el nombre real [DNI_1] = el número real no sale de aquí El chat de IA Texto con etiquetas «[PERSONA_1] reclama…» no puede deshacer el cambio
Los dos conjuntos de la seudonimización, según la AEPD, llevados a un chat de IA. Ilustración, no salida de ningún programa.

Lo que exige el artículo 4.5, frase a frase

El RGPD, en su artículo 4.5, arma la definición con tres piezas, y cada una tiene una lectura concreta cuando el destino es una IA.

La primera es que, sin información adicional, no se pueda saber a quién se refieren los datos. Si el texto sigue diciendo «la socia de la gestoría de Burjassot que se divorció en marzo», falla aquí aunque no lleve nombre.

La segunda es que esa información se guarde aparte: la tabla no puede viajar en el mismo mensaje ni en la misma conversación. La tercera es que esté protegida con medidas técnicas y organizativas, y un documento compartido con todo el despacho difícilmente lo cumple.

Cuando falla la primera, no hay seudonimización de verdad. Cuando fallan la segunda o la tercera, la hay sobre el papel y no en la práctica. En los tres casos el texto sigue siendo dato personal y responsabilidad tuya a efectos del Reglamento, y por eso importa cómo trata OpenAI lo que recibe.

Cuándo sí se puede anonimizar de verdad

Hay usos de la IA en los que no necesitas la vuelta, y ahí anonimizar es posible y además más sencillo. Pedir un modelo de carta de reclamación, una estructura de recurso o una explicación de cómo tributa una indemnización no requiere ningún dato de nadie. Si no pegas el caso, no hay nada que seudonimizar.

Lo mismo pasa con las cifras agregadas. «En el último trimestre hemos tramitado treinta y dos bajas por incapacidad temporal» puede ser información anónima si el universo es grande y nada permite aislar a nadie. Pero la AEPD insiste en que esa condición hay que poder demostrarla, no suponerla, y en una plantilla de doce personas treinta y dos bajas ya dicen mucho de quién es quién.

Seudonimizar datos: las cuatro garantías que pide la AEPD

Anonimizar y seudonimizar no se distinguen solo por la reversibilidad. La AEPD añade una diferencia que casi nadie cuenta: cuántas capas de protección exige cada una. Sobre un conjunto anonimizado, dice la Agencia, solo pesa una garantía, la robustez del proceso frente a la reidentificación. Sobre uno seudonimizado pesan cuatro, y todas siguen vivas mientras exista la tabla.

Llevadas al caso de un chat de IA, las cuatro se leen así:

garantía de la AEPDqué significa al pegar en una IA
El propio tratamiento impide reidentificar sin la clavelo que queda en el texto no delata a nadie
Los principios del RGPD siguen aplicándosefinalidad, conservación y comunicación, también para el texto con etiquetas
Garantías adicionales según el riesgomás cuidado con salud, nóminas o asuntos penales
Medidas contra brechas, sobre el texto y sobre la tablala tabla guardada con más cuidado que el propio texto

Fuente: AEPD, entrada «Anonimización y seudonimización», 6 de octubre de 2021.

La cuarta es la que más se olvida. Quien seudonimiza piensa en el proveedor y se olvida de su propio escritorio: una hoja de cálculo sin contraseña con la correspondencia de cincuenta clientes es más peligrosa que cualquier texto con etiquetas. Si en tu equipo lo hace más de una persona, conviene dejar escrito dónde vive la tabla y cuánto dura, en las normas internas sobre IA de tu equipo.

Datos seudonimizados: personales para ti, quizá no para la IA

Durante años la respuesta de manual fue sencilla: un dato seudonimizado es personal, y punto. La AEPD lo sigue diciendo en su pregunta frecuente sobre el tema, y el CEPD lo repitió en enero de 2025. Pero entre 2025 y 2026 dos tribunales han añadido un matiz que conviene entender bien antes de usarlo como excusa.

2021la AEPD: dos conjuntos y cuatro garantías
2025el CEPD y el TJUE: personal según quién mire
2026el Supremo lo aplica en España
Cómo ha cambiado la lectura del dato seudonimizado. AEPD, CEPD, TJUE y Tribunal Supremo

El Tribunal de Justicia: el dato cambia según quién lo mire

El TJUE dictó sentencia en el asunto C-413/23 P el 4 de septiembre de 2025. Su idea central es que la identificabilidad se mide desde la posición de cada cual. Quien tiene la información adicional sigue tratando datos personales; un destinatario que no puede reidentificar con medios razonables puede no estar tratándolos.

La sentencia interpreta el reglamento de protección de datos de las propias instituciones de la UE, redactado igual que el RGPD en estos puntos, y el caso se devolvió al Tribunal General. Aun así, ya se está leyendo como doctrina general.

El Supremo lo aplicó a un escalafón con códigos

El 12 de marzo de 2026 la Sala de lo Social del Tribunal Supremo dictó la sentencia 278/2026 en un conflicto colectivo entre un sindicato y EasyJet. La aerolínea había publicado en su intranet el escalafón de los tripulantes de cabina con un código numérico en lugar del nombre, invocando la minimización de datos. El convenio exigía nombre y apellidos.

El Supremo le dio la razón al sindicato y ordenó publicarlo con los nombres, limitando el acceso a los tripulantes, a sus representantes y a quien acredite un interés legítimo. Por el camino recogió la doctrina europea: como la empresa conservaba la clave de cada código, aquello era seudonimización, y el dato seguía siendo personal para ella. Para un tercero sin medios de atribución podía no serlo.

Lo que esto cambia cuando pegas un texto en ChatGPT

Para ti, nada. Eres quien guarda la tabla, y para quien guarda la tabla el dato es personal según el TJUE, según el Supremo y según la AEPD. Tus obligaciones del RGPD siguen enteras.

Lo que puede cambiar es la posición del proveedor de IA, siempre que de verdad no tenga forma de reidentificar. Eso depende menos de la etiqueta que del contexto: si el cliente es el único notario de un pueblo de cuatrocientos habitantes, la etiqueta no impide saber quién es. Proveedores, bases jurídicas y encargados están en nuestra guía de IA y RGPD.

El dominio de seudonimización: la idea del CEPD para el caso de la IA

Las directrices 01/2025 del CEPD sobre seudonimización, adoptadas el 16 de enero de 2025 y sometidas a consulta pública, traen un concepto que encaja con el uso de una IA mejor que cualquier otro. Lo llaman pseudonymisation domain, el dominio de seudonimización.

Es el contexto frente al que quieres que la seudonimización funcione: las personas, los sistemas y la información que tienen a su alcance. Lo decides tú, y puede ser un departamento, un proveedor concreto o cualquier tercero que intente acceder. La condición es que la información adicional no entre nunca en ese dominio.

El apartado 43 describe exactamente este caso

El apartado 43 de las directrices contempla seudonimizar antes de transmitir los datos a un encargado o a un tercero cuya seguridad no sería adecuada para los datos originales, pero sí para unos datos que no pueden atribuirse a nadie. Es, casi palabra por palabra, lo que haces cuando cambias los nombres antes de pegar en un chat cuyo tratamiento no controlas.

En la práctica, el dominio es el proveedor de IA y todo lo que tiene a su alcance, incluido lo que tú mismo hayas pegado antes en esa conversación. Si hace una hora pegaste el nombre real y ahora pegas el texto con etiquetas, la clave ya está dentro del dominio y la seudonimización no vale nada.

Tres maneras de meter la clave en el dominio sin darte cuenta

La primera es la de antes: pegar el nombre real en algún momento de la misma conversación, aunque sea para corregir un error. La segunda es pedirle a la IA que te ayude con la propia tabla, por ejemplo para ordenarla o para rellenar un documento con ella. En ese momento el proveedor tiene el texto y la clave a la vez.

La tercera es más sutil y depende del producto. Algunos chats guardan recuerdos entre conversaciones o permiten subir documentos a un proyecto compartido. Un expediente con nombres que subiste la semana pasada sigue dentro del dominio cuando hoy pegas el mismo caso con etiquetas. Qué conserva cada herramienta y durante cuánto tiempo lo detallamos en las guías de Claude y de Gemini.

El dominio · el proveedor de IA

El proveedor y todo lo que tiene a su alcance, incluido lo que tú hayas pegado antes en esa conversación. La tabla de correspondencias no puede entrar nunca aquí.

Vía 1 · la misma conversación

Pegar el nombre real en algún momento, aunque sea para corregir un error.

Vía 2 · la propia tabla

Pedirle a la IA que ordene la tabla o que rellene un documento con ella.

Vía 3 · recuerdos y proyectos

Un expediente con nombres que subiste días antes a un proyecto compartido, o lo que el chat recuerda entre conversaciones.

Las tres vías por las que la clave entra en el dominio de seudonimización cuando ese dominio es un chat de IA. Concepto de las directrices 01/2025 del CEPD.

Lo que el CEPD no promete

Las mismas directrices se cuidan de prometer más de la cuenta. Dicen que el RGPD no impone una obligación general de seudonimizar, y que la seudonimización sola normalmente no basta ni para la protección desde el diseño ni para la seguridad adecuada al riesgo. Es una pieza, no la solución.

Y añaden algo que cierra la puerta a un atajo frecuente: aunque borres toda la información adicional, los datos seudonimizados solo pasan a ser anónimos si cumplen las condiciones de la anonimización. Borrar la tabla al acabar es buena higiene; no convierte el texto en anónimo por arte de magia.

Seudonimizar mal: el hash, el cifrado y el contexto que delata

Hay tres maneras frecuentes de creer que se han anonimizado los datos cuando no se ha hecho ni siquiera una buena seudonimización. Las tres tienen documento de la AEPD detrás, y las tres aparecen en cualquier oficina que ha empezado a usar IA con prisa.

El hash de un número corto se deshace probando

Pasar un teléfono o un DNI por una función hash parece irreversible, porque nadie puede calcular el original a partir del resultado. El estudio de la AEPD sobre el hash como técnica de seudonimización, de octubre de 2019, explica por qué eso da igual: no hace falta calcular hacia atrás, basta con probar todos los valores posibles.

El ejemplo de la Agencia son los móviles españoles. Empiezan por 6 o por 7, lo que deja unos 200 millones de combinaciones; líneas reales hay menos de 60 millones, y el operador más grande no llega a 20 millones. Con un ordenador de sobremesa que calcula más de un millón de hashes por segundo, el diccionario de un operador se construye en menos de veinte segundos.

Combinaciones de móvil200 millones
Líneas móviles realesmenos de 60 millones
El operador más grandemenos de 20 millones
Lo que hay que probar para deshacer el hash de un móvil. AEPD, Introducción al hash como técnica de seudonimización, octubre de 2019

Un DNI está en la misma situación. Tiene cien millones de combinaciones de cifras y la letra se deduce de ellas, así que al ritmo que da la AEPD se recorre entero en menos de dos minutos. Esa cuenta es nuestra, sobre la cifra de la Agencia. Un hash sin un secreto añadido no anonimiza un número corto: como mucho, lo seudonimiza mal.

El cifrado es seudonimización, no anonimización

El segundo error es pensar que un texto cifrado es anónimo. El documento 10 malentendidos relacionados con la anonimización, que publica la AEPD, lo dice sin rodeos: el cifrado no es una técnica de anonimización, aunque puede ser una buena herramienta de seudonimización. La clave de descifrado es exactamente la información adicional del artículo 4.5.

Y añade que no basta con decir que la clave se ha borrado o es desconocida para dar el texto por anónimo. La solidez del algoritmo, las fugas y el paso del tiempo cuentan. Si tu herramienta cifra lo que guarda, está haciendo bien su trabajo de seudonimización; no te está sacando del RGPD.

El contexto: nombres fuera, persona dentro

El tercero es el más difícil de ver, porque el texto parece limpio. Los identificadores directos, como el nombre o el DNI, son fáciles de cambiar. Los indirectos no: el cargo, la localidad, la fecha, el importe exacto, la enfermedad rara.

El documento de los malentendidos pone un ejemplo que se entiende enseguida. Hay conjuntos de datos que no se pueden anonimizar sin destruirlos, porque el universo de personas posibles es demasiado pequeño, y cita el caso de un conjunto que solo contuviera a los 705 miembros del Parlamento Europeo.

705
eurodiputados: un universo tan pequeño que la AEPD lo usa como ejemplo de lo que no se puede anonimizar. 10 malentendidos

Tu cartera de clientes es un universo más pequeño todavía. En una asesoría de pueblo, «el cliente que tiene la ferretería y está pendiente de la inspección» es una persona concreta aunque el texto no diga cómo se llama.

Antes de pegar, lee lo que queda como lo leería alguien de tu calle. Si lo reconocería, la etiqueta no ha terminado el trabajo. Para expedientes con salud o con plantillas hay páginas propias para asesorías y para clínicas.

¿Basta con seudonimizar para pegar en una IA los datos de un cliente?

La respuesta sale de repasar estas cinco situaciones en este orden, porque la primera que encaja ya decide. No hay una respuesta de folleto que sirva para todos los textos.

si el texto…seudonimizar…por qué
por el contexto aún señala a alguienno bastala etiqueta no impide la atribución (art. 4.5)
lleva salud, afiliación o datos de menoresreduce riesgo, pero pide máscategorías especiales (art. 9) y garantías adicionales
es un asunto bajo secreto profesionalno resuelve el secretoel secreto cubre documentos y hechos, no solo nombres
la tabla viaja con el texto o al mismo sitiono es seudonimizaciónla información adicional debe figurar por separado
no delata a nadie y la clave se queda contigosuele bastar como medidaes el caso del apartado 43 del CEPD

Fuentes: RGPD, artículos 4.5 y 9; CEPD, directrices 01/2025; Ley Orgánica 5/2024, artículo 16.

Salud, nóminas y menores: la etiqueta no cambia la categoría

Un informe médico con el nombre cambiado sigue siendo, para ti, un dato de salud. El artículo 9 del RGPD protege esas categorías especiales por lo que dicen, no por cómo se llama la persona, y la seudonimización no las rebaja a datos ordinarios mientras la tabla exista. Pasa igual con la cuota del sindicato descontada en nómina: con las etiquetas puestas sigue revelando la afiliación del trabajador, y tratarla pide una excepción de ese mismo artículo.

Lo que sí hace es entrar en la tercera garantía de la AEPD, la de las medidas adicionales según el riesgo. Si en una clínica o en el departamento laboral de una asesoría decides usar IA con estos textos, lo razonable es combinar la etiqueta con una limpieza más a fondo del contexto: fechas aproximadas, diagnósticos genéricos, importes redondeados.

Cuanto más sensible es el dato, menos contexto debería sobrevivir. Qué recortar de un informe clínico, línea a línea, lo repasa la guía de IA para informes médicos.

El secreto profesional no se resuelve con etiquetas

Para abogados, gestores y asesores fiscales hay una capa que el RGPD no toca. La ley del Derecho de Defensa, que es la Ley Orgánica 5/2024, dice en su artículo 16.5.a) que el secreto profesional incluye la inviolabilidad y el secreto de todos los documentos y comunicaciones del abogado relacionados con la defensa. No habla de datos personales: habla de documentos. Con el notario pasa igual, porque su protocolo es secreto entero y no solo sus nombres.

Eso significa que un escrito con todos los nombres cambiados sigue siendo un documento de la defensa. La seudonimización reduce el riesgo frente al RGPD, pero la estrategia del asunto sigue siendo secreta aunque no se sepa de quién es. Qué ha escrito sobre esto el CGAE lo resumimos en la página para despachos de abogados.

La palabra del Libro Blanco y la palabra de la AEPD

El Libro Blanco sobre IA de la profesión, firmado en enero de 2026 por el CGAE junto al colegio valenciano, pide en su página 75 que el despacho incorpore «sistemas adecuados de anonimización» cuando la herramienta no asegure la confidencialidad. Es la palabra de la oficina, y está bien que la use: todo el mundo entiende lo que pide.

Pero si mañana tienes que explicar a tu cliente o a la AEPD qué hiciste, la palabra buena es la del Reglamento. Un sistema que cambia nombres por etiquetas reversibles es de seudonimización, y decirlo así te protege, porque no prometes algo que el proceso no hace.

La palabra de la oficina · anonimización

La del Libro Blanco de la abogacía, que pide «sistemas adecuados de anonimización» cuando la herramienta no asegura la confidencialidad.

La palabra del Reglamento · seudonimización

La que corresponde a un sistema que cambia nombres por etiquetas reversibles, y la que no promete lo que el proceso no hace.

Libro Blanco sobre IA y abogacía, página 75, y RGPD, artículo 4.5.

Y el plan de empresa del proveedor tampoco lo sustituye

Pagar el plan de empresa de un chat cambia el contrato: el proveedor normalmente pasa a ser encargado del tratamiento, con sus propias obligaciones. Es una salvaguarda jurídica valiosa, pero no quita los datos del texto: el proveedor sigue recibiendo el nombre si tú lo pegas. Las dos medidas se suman, no se sustituyen; el caso de Microsoft lo desarrollamos en la guía de Copilot.

Si algo sale mal: la seudonimización también cuenta en una brecha

Hay un lugar del RGPD donde seudonimizar bien tiene un premio concreto, y está en las brechas. El artículo 34.3.a) libera de comunicar la brecha a los afectados cuando el responsable hubiera aplicado medidas que hacen los datos ininteligibles para quien no está autorizado a acceder a ellos, y pone el cifrado como ejemplo.

Un texto con etiquetas cuya tabla nunca salió de tu equipo encaja ahí mejor que uno con nombres. Ojo con el alcance: el artículo 34 va de avisar a los afectados; notificar a la AEPD es cosa del artículo 33, con sus 72 horas salvo que el riesgo sea improbable. El paso a paso está en nuestra guía de brechas de seguridad con IA.

Cómo seudonimizar en cinco pasos

Si decides que en tu caso basta, este es el orden que evita los tres errores de más arriba. Sirve igual si lo haces a mano que si lo hace un programa.

  1. Decide qué no necesita la IA. Antes de cambiar nada, borra lo que sobra: la dirección, la fecha de nacimiento, el importe con céntimos. Lo que no está no hay que seudonimizarlo.
  2. Cambia cada identificador por una etiqueta estable. La misma persona, la misma etiqueta en toda la conversación, para que la respuesta tenga sentido.
  3. Guarda la tabla en otro sitio. En tu ordenador, protegida, y nunca en el mismo mensaje ni en la misma conversación que el texto.
  4. Relee lo que queda como lo leería un vecino. Si alguien de tu calle adivinaría de quién se trata, generaliza el cargo, la localidad o la fecha.
  5. Borra la tabla cuando ya no la necesites. No convierte el texto en anónimo, pero reduce lo que se puede perder.

Hecho a mano, este procedimiento funciona bien para una consulta suelta. Con veinte al día y cinco personas, alguien se salta el paso 3 en una tarde de cierre y no se entera nadie. Por eso existen herramientas, y por eso conviene saber qué hace cada una, empezando por la nuestra en la página para organizaciones.

Lo que hace Nonimo: seudonimiza, y lo dice

Nonimo funciona como programa de escritorio en Mac y en Windows. Marcas el párrafo, pulsas una tecla y los datos del cliente salen cambiados por etiquetas como [PERSONA_1] o [DNI_1], listos para pegar en ChatGPT, Claude, Copilot o el chat que uses. Cuando lees la respuesta, los nombres vuelven a su sitio.

Eso es seudonimización en el sentido exacto del artículo 4.5, y no la vendemos como otra cosa: la correspondencia entre etiquetas y datos es la información adicional, y se queda en tu ordenador, cifrada. No recibimos nada de lo que escribes; lo único tuyo que nos llega es un recuento diario de uso.

Anonimizar datos para la IA con Nonimo: una nómina inventada con el código de cotización, el teléfono y el expediente cambiados por etiquetas
El panel de Nonimo para Mac, versión 0.2.6, al terminar de tapar una nómina inventada.

Los números que llevan dígito de control (DNI, NIE, IBAN) se cambian sin preguntarte, porque la aritmética confirma que es lo que parece. Lo que se reconoce por la posición, como un nombre al pie de una firma, se tapa a la vista y con un clic se destapa. Lo que no hace es leer el contexto por ti: la localidad o el cargo que delatan a alguien siguen ahí si no los quitas.

Lo que incluye cada modalidad está en la licencia, y lo que guarda la aplicación en tu disco, y durante cuánto tiempo, en la página de privacidad.

Este texto informa, no asesora. Tu caso concreto lo resuelve tu DPD o tu abogado.

Fuentes

Cada una, con el dato que sostiene.

Nonimo es el software que hace esto en tu propio ordenador: tapa nombres, DNI y expedientes antes de que el texto llegue a ChatGPT . Sin cuenta, y los datos de tus clientes no salen de tu equipo.

Preguntas frecuentes

¿Anonimizar datos para una IA es lo mismo que seudonimizarlos?

Seudonimizar es cambiar los datos del cliente por etiquetas guardando aparte la forma de deshacer el cambio; anonimizar es que nadie pueda volver atrás, ni tú. Lo primero está definido en el RGPD, artículo 4.5, y solo lo segundo queda fuera del Reglamento según su considerando 26. Si esperas que la respuesta de la IA vuelva con los nombres, has seudonimizado. Nonimo hace eso, y lo dice.

¿Los datos seudonimizados siguen siendo datos personales?

Para quien guarda la clave, sí, siempre. Lo dice la AEPD en sus preguntas frecuentes y lo repite el CEPD en sus directrices de enero de 2025. Para un destinatario que no puede reidentificar con medios razonables pueden no serlo: así lo leyeron el Tribunal de Justicia en septiembre de 2025 y el Supremo en marzo de 2026. Tu posición, como quien pega el texto, no cambia.

¿Basta con seudonimizar para pegar en ChatGPT los datos de un cliente?

A veces sí y a veces no, y lo decide lo que queda en el texto. Si el contexto sigue señalando a la persona, o el asunto está bajo secreto profesional, las etiquetas no alcanzan. El CEPD escribe que la seudonimización sola normalmente no es medida suficiente. Nonimo pone la etiqueta en tu ordenador; decidir qué contexto sobra sigue siendo trabajo tuyo.

¿Pasar el DNI o el teléfono por un hash es anonimizarlo?

No. La AEPD lo midió en 2019: un ordenador de sobremesa calcula más de un millón de hashes por segundo y rehace todos los móviles de un operador en menos de veinte segundos. Un DNI tiene cien millones de combinaciones de cifras, así que se recorre en menos de dos minutos. Un hash sin secreto se deshace probando; es, como mucho, seudonimización.

¿Qué dijo el Tribunal Supremo sobre los datos seudonimizados en 2026?

En la sentencia 278/2026, de 12 de marzo, la Sala de lo Social aplicó la doctrina europea: un dato seudonimizado es personal para quien puede atribuirlo y quizá no para quien no puede. Obligó a EasyJet a publicar el escalafón con nombres en vez del código numérico que usaba. Para quien pega un texto en una IA, el dato sigue siendo personal.

¿Es obligatorio seudonimizar los datos antes de usar una IA?

No hay una obligación general. El CEPD lo escribe así en sus directrices de 2025, y el RGPD la cita como ejemplo de medida en sus artículos 25 y 32. Lo obligatorio es proteger los datos de forma adecuada al riesgo y poder demostrarlo. Seudonimizar es la manera más barata de hacerlo cuando la IA no necesita saber de quién habla el texto.

¿Seudonimizar protege el secreto profesional del abogado?

Solo en parte. Según la Ley Orgánica 5/2024, el secreto alcanza cada documento y cada comunicación del abogado ligados a la defensa, no solo los nombres. Quitar la identidad reduce el riesgo del RGPD, pero los hechos del asunto siguen siendo secretos. Nonimo tapa identificadores y nombres en el puesto de cada abogado; lo que el despacho decida no pegar, no lo decide ninguna herramienta.

¿Nonimo anonimiza o seudonimiza?

Seudonimiza, y es a propósito. Cambia los datos por etiquetas como [PERSONA_1] al pulsar una tecla, y guarda la correspondencia cifrada en tu equipo para devolverte los nombres en la respuesta. Eso es lo que describe el RGPD en su artículo 4.5, no lo del considerando 26. Venderlo como anonimización sería falso, y quien lo compre seguiría teniendo datos personales en su ordenador.