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Cláusula de IA en el contrato de honorarios del abogado

· Escrito y mantenido por Nonimo

El contrato de honorarios del abogado ya dice cuánto se cobra, cuándo y por qué gestiones. Lo que casi nunca dice es cómo se hace el trabajo, y hoy una parte de ese trabajo pasa por ChatGPT, Claude, Gemini o Copilot: el primer borrador de un escrito, el resumen de una causa, la revisión de un contrato que trajo el cliente. Una cláusula de IA en el contrato de honorarios pone eso por escrito antes de que el cliente lo pregunte, y te obliga a decidir cómo trabajas.

Una aclaración antes de seguir, porque en Chile la palabra se presta a confusión: aquí hablamos del contrato de honorarios entre el abogado o el estudio jurídico y su cliente. El «contrato a honorarios» de una persona que presta servicios con boleta es otra cosa y no es el tema de esta guía.

En las líneas que siguen tienes la cláusula en dos versiones para copiar, qué pide la ética profesional chilena, qué no conviene prometer y cómo adaptarla a cada tipo de asunto.

¿Hay que avisarle al cliente que usas IA?

Ninguna ley chilena dice «el abogado debe informar que usa inteligencia artificial». Pero tres piezas apuntan en esa dirección.

La primera es el deber de información. El Código de Ética Profesional del Colegio de Abogados de Chile, vigente desde 2011, pide en su artículo 28 mantener informado al cliente en forma veraz, completa y oportuna del estado del encargo y de todo asunto importante que surja en su desarrollo. Que un tercero, el proveedor de la IA, procese información del asunto es, a nuestro juicio, un asunto importante.

La segunda es la confidencialidad. El artículo 7 del mismo Código dice que el abogado debe estricta confidencialidad a su cliente, y el artículo 46 le pide adoptar medidas razonables para que las condiciones en que recibe, mantiene o revela la información cautelen su carácter confidencial. Contarle al cliente qué medidas tomas con la IA es la forma natural de mostrar que esas medidas existen.

La tercera es nueva. Según informó Actualidad Jurídica (DOE) el 28 de julio de 2026, el Consejo del Colegio aprobó el 6 de julio una guía para el uso responsable de inteligencia artificial en el ejercicio profesional. Según esa nota, la guía no agrega deberes éticos al Código, pero dice cómo leerlos frente a la IA. Y en lo que importa para esta cláusula es directa: cuando hay riesgo de revelación o reutilización de la información, se requiere el consentimiento expreso e informado del cliente, y no basta una autorización general contenida en el contrato de servicios. El cliente debe conocer el sistema específico, sus riesgos y las alternativas disponibles.

Esa última frase es la razón de que esta guía tenga dos versiones de la cláusula. Si los datos del cliente no llegan a la herramienta, no hay riesgo de revelación que consentir y basta con informar. Si llegan, una línea genérica del tipo «el cliente autoriza el uso de herramientas tecnológicas» ya no alcanza.

Recuerda que en Chile la colegiatura es voluntaria, así que el Código obliga directamente a los abogados colegiados. Aun así, sus reglas son la referencia habitual de buena práctica profesional, y el secreto que protegen también lo protege la ley penal, como contamos en secreto profesional del abogado e inteligencia artificial.

El contrato de honorarios del abogado: lo que pide la ley

En Chile no hay un arancel obligatorio para los abogados. El artículo 2118 del Código Civil dice que los servicios de las profesiones que suponen largos estudios se sujetan a las reglas del mandato, y el artículo 2117 agrega que la remuneración, «llamada honorario», la determinan las partes. Por eso el contrato de honorarios o contrato de prestación de servicios del abogado se negocia libremente.

El Código de Ética pone dos reglas a esa libertad. El artículo 33 pide negociar y convenir los honorarios con el cliente libre y lealmente, sin abusar de su posición. Y el artículo 34 pide acordarlos a la brevedad y hacer constar el acuerdo por escrito de manera clara y precisa, dentro de un tiempo prudencial.

Los modelos de contrato de honorarios que circulan en internet suelen traer las mismas partes: identificación de las partes, encargo, honorarios (fijos, por etapas, cuota litis o mixtos), gastos, forma de pago, término del encargo y domicilio. Ninguno de los que revisamos trae una cláusula sobre inteligencia artificial. Es un hueco fácil de llenar. Y si redactas el contrato sobre un modelo que circuló entre colegas, quita el control de cambios en Word antes de mandárselo al cliente.

La responsabilidad, en cambio, no se negocia en el contrato. El artículo 2129 del Código Civil dice que el mandatario responde hasta de la culpa leve, y que esa responsabilidad recae más estrictamente sobre el mandatario remunerado. Una cláusula de IA no cambia eso, y no conviene que lo intente.

La cláusula de IA, en dos versiones

La diferencia entre las dos versiones está en un solo punto: si los datos del cliente llegan a la herramienta o no. Elige la que describa lo que de verdad haces, no la que suene mejor.

Versión A: los datos se tapan antes de usar la IA

CLÁUSULA [X]. USO DE HERRAMIENTAS DE INTELIGENCIA
ARTIFICIAL.
EL ABOGADO podrá apoyarse en herramientas de
inteligencia artificial de proveedores externos
para redactar, resumir, traducir o revisar
escritos y documentos relacionados con el encargo.
Antes de usarlas, EL ABOGADO reemplazará en su
propio computador los nombres, RUT, direcciones,
correos, teléfonos y demás datos que identifiquen
a EL CLIENTE o a terceros por etiquetas genéricas,
de modo que esos datos no se envíen a dichos
proveedores.
Todo resultado obtenido con estas herramientas será
revisado por EL ABOGADO antes de presentarse o
entregarse, y EL ABOGADO conserva íntegra su
responsabilidad profesional y su deber de secreto.

Esta versión es la más fácil de cumplir y de explicar. Le dice al cliente que usas IA, que sus datos no viajan y que tú respondes por el resultado. Para no prometer de más, la frase dice «reemplazará en su propio computador»: describe lo que haces, no un resultado que no controlas.

Versión B: los datos llegan a la herramienta

CLÁUSULA [X]. USO DE HERRAMIENTAS DE INTELIGENCIA
ARTIFICIAL.
EL ABOGADO podrá apoyarse en la herramienta de
inteligencia artificial [nombre de la herramienta],
del proveedor [nombre], contratada a nombre del
estudio, para redactar, resumir, traducir o
revisar escritos y documentos del encargo.
EL ABOGADO explicó a EL CLIENTE el funcionamiento
de esa herramienta, que la información se procesa
en servidores del proveedor [fuera de Chile], sus
riesgos y la alternativa de trabajar sin ella o
con los datos tapados.
Con esa información, EL CLIENTE autoriza en forma
expresa que la información del encargo, incluidos
sus datos personales, sea tratada por dicho
proveedor con esa única finalidad. Puede revocar
esta autorización en cualquier momento por escrito.
Todo resultado obtenido con esta herramienta será
revisado por EL ABOGADO antes de presentarse o
entregarse, y EL ABOGADO conserva íntegra su
responsabilidad profesional.

La versión B está escrita para cumplir lo que pide la guía del Colegio: nombra el sistema específico, deja constancia de que explicaste sus riesgos y ofrece la alternativa. Y recoge el artículo 51 del Código de Ética, según el cual el consentimiento expreso debe ser prestado con la debida ilustración por parte del abogado y el cliente puede revocarlo en cualquier momento.

Pero la versión B obliga a más trabajo fuera del contrato. Tienes que leer las condiciones del proveedor, verificar si usa los datos para entrenar modelos y guardar la versión que aceptaste. Tienes que tener presente que casi todos esos proveedores procesan la información fuera de Chile, y que la Ley 21.719, cuando entre en vigencia, regula la transferencia internacional de datos personales (artículos 27 y 28). Y si el asunto tiene datos sensibles, como un diagnóstico en un juicio por indemnización o una causa de familia, piensa dos veces si de verdad necesitas que lleguen al chat. Antes de elegirla, revisa si es seguro usar ChatGPT con datos de trabajo, o la guía de la herramienta que uses.

Por eso, a nuestro juicio, la versión A es la que conviene a casi todos los estudios: no depende del contrato con un proveedor extranjero ni de que el cliente entienda una autorización larga, y no hay que repetirla cada vez que cambias de herramienta.

Qué no conviene prometer

Hay frases que suenan bien y no se pueden sostener.

La frase que sí se puede firmar describe lo que haces, dónde lo haces y quién revisa. Nada más.

Un ejemplo: el informe al cliente con etiquetas

Así se ve en la práctica la versión A. Un abogado quiere que la IA le ayude a resumir el estado de una causa para el informe mensual al cliente. Antes:

Cliente: Constanza Riquelme Toloza
Correo: cliente@example.com
Domicilio: Calle Inexistente 0, Providencia

Resume en tres líneas, para el informe mensual, el estado de la causa laboral: audiencia preparatoria fijada para el 12 de noviembre, demanda por despido injustificado, honorarios pactados en cuota litis del 20 %.

Y lo que llega al chat después de pasar por Nonimo, tal cual sale:

Cliente: [PERSONA_1]
Correo: [CORREO_1]
Domicilio: [DIRECCION_1]

Resume en tres líneas, para el informe mensual, el estado de la causa laboral: audiencia preparatoria fijada para el 12 de noviembre, demanda por despido injustificado, honorarios pactados en cuota litis del 20 %.

La IA no necesita saber quién es la clienta ni dónde vive para resumir tres hechos procesales. Cuando copias la respuesta y presionas la tecla, el nombre vuelve a su lugar en tu pantalla. Fíjate en lo que no se tapa: la fecha de la audiencia y el tipo de causa siguen ahí, porque son lo que la IA necesita. Si el caso es tan particular que esos datos bastan para reconocerlo, cámbialos también a mano.

Nonimo es una app para Windows y Mac que hace este cambio en tu computador antes de que el texto llegue al chat: los nombres, los correos, los teléfonos, las direcciones y el RUT de tus clientes pasan a ser etiquetas. A Nonimo no le llega tu texto. Con eso, la versión A deja de ser una promesa que depende de la memoria y pasa a ser lo que ocurre cada vez que presionas la tecla.

La política de privacidad del estudio: la otra mitad

La cláusula le habla a un cliente concreto. La política de privacidad del estudio le habla a todos, y conviene que las dos digan lo mismo. Si tu política dice que «los datos no se comparten con terceros» y tu cláusula B dice que un proveedor de IA los procesa, el cliente atento va a notar la contradicción.

Con la Ley 21.719, que entra en vigencia el 1 de diciembre de 2026 salvo que se apruebe la prórroga en trámite, el deber de información y transparencia del responsable se vuelve más exigente (artículo 14 ter). Revisa tu política con esa fecha en mente. El marco completo está en la Ley 19.628 de protección de datos personales.

Si quieres ver cómo se escribe una política en lenguaje simple, compárala con nuestra política de privacidad.

Cómo adaptarla a cada tipo de asunto

La versión A sirve casi siempre. Pero cada materia tiene sus datos delicados, y conviene que la cláusula, o al menos tu forma de trabajar, los tenga presentes.

Si un asunto es especialmente sensible, puedes agregar a la cláusula una línea simple: «En este encargo no se utilizarán herramientas de inteligencia artificial con información del caso». Es mejor decirlo que dejarlo librado al criterio de cada persona del estudio.

Contadores, notarías y otros profesionales

La estructura de la cláusula sirve para cualquier profesional que trabaje con información de clientes: qué herramienta se usa, qué datos llegan a ella y quién revisa el resultado. Lo que cambia es la norma de cada profesión y los datos típicos de cada rubro.

Un contador la adapta a su carta de encargo o contrato de prestación de servicios, con la clave del SII y las cartolas al tope de la lista. Una notaría la piensa para las minutas y borradores que circulan antes de firmar, como contamos en IA en la notaría. Un corredor de seguros, para la propuesta y la denuncia de siniestro. El principio es el mismo: describir lo que haces, no prometer lo que no controlas.

Cumplir la cláusula sin depender de la memoria

Una cláusula que se cumple solo cuando alguien se acuerda es una promesa frágil. En un estudio con cinco abogados y dos procuradores, alguien va a pegar el escrito completo un viernes a las siete de la tarde.

Por eso la cláusula conviene apoyarla en dos cosas. La primera es una regla interna escrita, firmada por todo el equipo: qué herramientas se usan, qué datos no se pegan y qué se hace antes de pegar. Tienes un modelo para copiar en política de uso de IA en la empresa.

La segunda es una herramienta que haga el trabajo pesado. Con Nonimo instalado en cada computador, tapar los datos cuesta una tecla, y el área de TI puede instalar la extensión del navegador por política si el estudio es grande. El artículo 46 c) del Código de Ética pide al abogado adoptar medidas razonables para que la confidencialidad sea mantenida también por quienes colaboran con él: una regla escrita más una herramienta que la haga fácil es, a nuestro juicio, una medida razonable.

Cuando el cliente es una empresa con su propia política de IA

Cada vez más clientes corporativos llegan con su propia política. Algunas prohíben que sus abogados externos usen IA con su información; otras lo permiten con condiciones; casi todas piden que se lo cuentes.

Si el cliente tiene política, la suya manda sobre tu cláusula. Léela antes de firmar y ajusta la cláusula a lo que diga: si prohíbe el uso, la cláusula dice que no se usará; si pide aprobación previa por herramienta, la cláusula lo recoge. Y guarda la versión de su política que te enviaron, con la fecha.

También es probable que te llegue un cuestionario de seguridad con preguntas sobre IA. Qué responder, pregunta por pregunta, lo tienes en la guía de política de uso de IA que enlazamos más arriba.

Corresponsales, peritos y otros estudios: la cadena del secreto

El estudio no trabaja solo. Hay corresponsales en regiones, peritos, receptores, traductores y, a veces, otro estudio que lleva una parte del asunto. Cada uno de ellos puede usar IA a su manera.

La guía del Colegio relaciona la contratación de proveedores externos con los deberes de elección y supervisión del artículo 116 del Código de Ética. En la práctica, eso significa preguntar. Antes de mandar un expediente a un corresponsal o a un perito, pregúntale si usa IA y cómo. Si la respuesta no te convence, envíale los documentos con los datos ya tapados (para un expediente en PDF, mira cómo censurar un PDF de verdad) o pídele por escrito que no los suba a ninguna herramienta.

La cláusula en las igualas y asesorías permanentes

Las asesorías permanentes, o igualas, tienen una particularidad: la relación dura años y el volumen de información crece mes a mes. Una cláusula de IA firmada hace tres años puede no describir lo que haces hoy.

Si tienes clientes con iguala, revisa la cláusula una vez al año y cuando cambies de herramienta. Si usas la versión B, cada cambio de herramienta es, según la guía del Colegio, un nuevo consentimiento: el cliente consintió un sistema específico, no cualquiera. Con la versión A ese problema desaparece, porque lo que el cliente aceptó es que sus datos no llegan a ninguna.

Si el cliente no acepta la cláusula

Puede pasar, sobre todo con la versión B. Un cliente puede no querer que sus datos lleguen a un proveedor extranjero, o simplemente no querer IA en su asunto. Tienes tres caminos.

El primero es pasar a la versión A: si el problema es que sus datos viajen, tapar antes de pegar lo resuelve. El segundo es la línea de exclusión: «En este encargo no se utilizarán herramientas de inteligencia artificial con información del caso». El tercero es conversar qué tareas sí y cuáles no, por ejemplo usar IA para investigar jurisprudencia general pero nunca con documentos del cliente. Si el contrato ya está en Word, puedes tapar los datos del documento antes de pedirle ayuda a la IA.

Lo que no conviene es firmar una cláusula que el equipo no va a cumplir. Si dices que no usarás IA, asegúrate de que nadie del estudio la use en ese asunto, y anótalo donde todos lo vean.

Cómo presentar la cláusula al cliente

La mejor forma de presentarla es breve y en positivo. No es una advertencia; es una explicación de cómo trabajas. Algo así como: «Usamos herramientas de inteligencia artificial para ser más rápidos en la redacción y la revisión. Antes de usarlas, tapamos en nuestros computadores sus datos personales, y todo lo que le entregamos lo revisa un abogado del estudio».

Casi ningún cliente pone objeciones a eso. Los que sí las ponen suelen ser los que más valoran que se lo hayas dicho. Y si un cliente prefiere que no uses IA en su asunto, la cláusula ya te dio la conversación para acordarlo por escrito.

Cómo se aplica todo esto en el día a día de un estudio lo contamos en IA para estudios jurídicos.

Y si quieres probar cómo queda un escrito con los datos tapados antes de decidir, puedes descargar Nonimo y hacerlo con un documento de prueba.

Lo de arriba resume normas y criterios chilenos y no reemplaza la opinión de un abogado sobre tu caso concreto.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que avisarle al cliente que uso inteligencia artificial?

Ninguna ley chilena lo exige con esas palabras. Pero el Código de Ética Profesional del Colegio de Abogados pide mantener informado al cliente de forma veraz y completa (artículo 28) y le debe estricta confidencialidad (artículo 7). Y la guía del Colegio sobre IA, de julio de 2026, según lo publicado en prensa, pide consentimiento expreso e informado cuando hay riesgo de que la información del cliente se revele o se reutilice. Una cláusula en el contrato de honorarios ordena todo eso en un párrafo.

¿El contrato de honorarios del abogado tiene que ser por escrito?

La ley no lo exige como requisito de validez: los servicios del abogado se rigen por las reglas del mandato (artículo 2118 del Código Civil) y el honorario lo fijan las partes. Pero el artículo 34 del Código de Ética pide al abogado procurar dejar constancia escrita, clara y precisa, del acuerdo de honorarios. Si ya lo tienes por escrito, sumarle la cláusula de IA no cuesta nada.

¿Esta guía sirve para el contrato a honorarios de un trabajador con boleta?

No. Aquí hablamos del contrato de honorarios entre un abogado o estudio jurídico y su cliente. El contrato a honorarios de una persona que presta servicios con boleta es otra cosa, con otras reglas. Si lo que buscas es cómo usar la IA con datos de trabajadores, mira la guía de IA para recursos humanos.

¿Qué versión de la cláusula me conviene?

La que describa lo que de verdad haces. Si tapas los datos del cliente en tu computador antes de pegarlos en el chat, la versión A es más simple y más fácil de cumplir. Si los datos llegan a la herramienta, necesitas la versión B, con el consentimiento expreso e informado del cliente sobre esa herramienta concreta.

¿Basta con una autorización general en el contrato para usar IA con datos del cliente?

Según la guía del Colegio de Abogados de julio de 2026, tal como la recogió la prensa jurídica, no: cuando existe riesgo de revelación o reutilización de la información, el cliente tiene que conocer el sistema específico, sus riesgos y las alternativas. Por eso la versión B de nuestra cláusula nombra la herramienta y deja constancia de que se la explicaste.

¿La cláusula de IA me libera de responsabilidad si la IA se equivoca?

No, y no conviene redactarla como si lo hiciera. La guía del Colegio es clara en que el abogado conserva una responsabilidad personal e indelegable por lo que asume como propio, y el mandatario remunerado responde hasta de la culpa leve (artículo 2129 del Código Civil). La cláusula sirve para informar al cliente y fijar cómo trabajas, no para trasladarle el riesgo de un error.

Herramientas

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